Cuestiones muy importantes

Mons. Braulio Rodríguez          Hace más de cinco años que, durante una visita a los chicos católicos que elegían asignatura de Religión en un IES de la ciudad de Toledo, un grupo de profesores de ese Instituto me entregó una carta abierta. Digo “abierta”, no personal, porque ellos la pusieron en las redes sociales y en una hoja  informativa de una asociación de vecinos. Por supuesto, estos profesores no eran “profesores de Religión”. Les pregunté si podía contestar a esa carta y aceptaron. Lo hice de modo correcto, como correcta era su carta. ¿Por qué recuerdo ahora esta carta, cuando vamos a entrar en agosto, mes no lectivo y, para muchos, de vacaciones?

Sin duda: la situación socio política del 2012 no es exactamente la misma de hoy. Entre otras razones, porque los que entonces pensaban que en la Escuela de iniciativa pública no debía darse clase de Religión eran bastantes, pero hoy son muchos más quienes no solo lo piensan, sino que estarían decididos a no aceptarlo, tanto personas individuales como partidos políticos y plataformas sociales o reivindicativas. Piensan que ese modo de educar moralmente a los alumnos que eligen clase de Religión es algo del pasado y de partidos“tradicionales”. Hoy hay que hacer otra cosa.

Aquellos profesores sostenían que la Escuela pública es un patrimonio
“sagrado” que no puede ser conculcado ni mermado por las creencias, dogmas o
“sensibilidades particulares” (!) No querían que los centros educativos públicos se
utilizaran para desarrollar lo que ellos denominaban “creencias particulares”. No
atacaban el derecho a “difundir los principios de la Iglesia Católica”, pero en otros
sitios, entre los que están la Escuela de iniciativa privada”; y les parecía un error
de las autoridades académicas que la clase de Religión se impartiera en la Escuela
pública.

Hoy ya se dice por algunos, que la Escuela Pública, debe tender a ser la única y,
solo en el caso de que no llegue este tipo de escuelas a cubrir todas las
necesidades educativas, puede aceptarse ayuda a la escuela de “iniciativa
privada”. Con ello se piensa que no deben existir tampoco conciertos con
instituciones que no sean del Estado. Admitirían tal vez la “Escuela privada”. Por
ello, nada de en pensar en Religión como asignatura “libre” para los alumnos,
obligatoria para los centros. Por ahí van los senderos de partidos políticos
actuales, con mayor o menor representatividad.

Pero nuestros profesores olvidaban algo fundamental: los padres de los
alumnos como responsables fundamentales de la educación de sus hijos: también
en la dimensión moral y religiosa de su educación. La Escuela, de iniciativa
pública, concertada o privada es un servicio a este derecho y responsabilidad de
los padres. El artículo 27, 3 de la Constitución Española es muy claro. Y la Escuela
no es laica o creyente: los son las personas y, por ello, la opción de los padres debe
ser respetada. Padres que eligen la Escuela concertada o la privada o prefieren la
Escuela pública pero con clase de Religión confesional pagan los mismos
impuestos que los que no eligen la enseñanza de la Religión para sus hijos. ¿Por
qué se olvida esto con tanta frecuencia en España?

De ahí la importancia de tener los padres las ideas claras también en este mes
de agosto y cuando comience el próximo curso escolar. Y que sea un punto de
reflexión en vacaciones escolares. También es bueno rechazar el infundio de que
asistir a la clase de Religión significa que uno es “adoctrinado”, ni es recibir
catequesis. Como también es una afirmación gratuita que la Iglesia Católica
utilice el centro educativo público para la catequización.

En el próximo curso pastoral abordaremos estos temas candentes. Por
ejemplo, qué es educar, la libertad religiosa, la escuela concertada y razones para
que exista. No se trata únicamente de la clase de Religión, que estaríamos
defendiéndola como única finalidad. Se trata de la libertad de los ciudadanos, que
puede estar en peligro. Se trata de la posibilidad o no de que los padres tengan
mucho que decir en el tipo de educación que eligen para sus hijos. Se trata, en
definitiva, de si en nuestra tierra se admite o no lo que la sociedad civil elige o
únicamente es posible lo que las clases dirigentes imponen.

+ Braulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo y Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
Acerca de Mons. Braulio Rodríguez 314 Articles
Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.