Santiago, apóstol

Mons. Gerardo Melgar         El próximo martes celebraremos la festividad de Santiago, patrono de España. Él fue nuestro padre en la fe. Él sembró la fe en España y cumplió con el encargo del Señor de ser su testigo hasta la muerte por defender su fe.

Celebrar la festividad de Santiago, apóstol, nos lleva a recordar la España de la fe, la España abierta al mensaje de Jesús, que por la palabra y el testimonio del apóstol Santiago, se convirtió en un modelo de nación cristiana.

Celebrar esta festividad hoy, denuncia inevitablemente la realidad respecto a la fe de la España actual en la que estamos viviendo.

No se trata de recordar a España con un patriotismo absurdo que no nos lleva a ningún sitio, pero sí de recordar que nuestra nación fue un lugar donde los valores del evangelio tuvieron cabida y se desarrollaron fuertemente; un lugar en el que, en las familias, se respiraba un ambiente creyente y cristiano, en el que los padres transmitían a sus hijos los valores cristianos como la mejor herencia que podrían dejarnos, una nación llena de generosidad siempre que se trataba de favorecer la fe y de rendir un auténtico culto al verdadero Dios.

Los tiempos han cambiado, por desgracia, y hemos llegado a esta realidad española en la que se quieren borrar y hacer desaparecer los símbolos cristianos, que no solo son símbolos religiosos, sino culturales e históricos, que han ido construyendo la idiosincrasia de un pueblo que se reconoce y vive desde ellos y su significado.

Hemos pasado de una situación en la que los españoles iban a tierras de misión para cumplir el encargo de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15), a otra muy distinta en la que las vocaciones atraviesan por una verdadera y dura sequía, donde necesitamos que otros vengan a recordarnos lo que fuimos.

Las familias han dejado de ser cristianas, en ellas no hay sitio para Dios y su mensaje, preocupadas únicamente por lo material. Los padres ya no son transmisores de fe para sus hijos, porque ya no tienen punto de referencia en sus propias familias, de las que viene cada uno de los que forman el matrimonio.
Nosotros fuimos evangelizados por Santiago. Su labor evangelizadora en nuestras tierras tuvo una importancia capital para la cristianización de la misma.

Lo mismo que él, con su predicación y testimonio, logró sembrar la semilla de la fe en nuestra patria, también nosotros estamos llamados a hacer hoy lo mismo.

No tenemos derecho a resignarnos a ver nuestro pueblo, un pueblo apartado de Dios, como algo irrecuperable; hemos de poner todo lo mejor de nosotros mismos para que esa fe vuelva a ser nuestra enseña.
Esta tarea nos afecta a todos:

A los sacerdotes, que debemos hacer renacer en nosotros la esperanza, que hemos de creer en la importancia de nuestra vida y de nuestro ministerio, que tenemos que ver claramente que las personas necesitan de Dios y nosotros hemos de ayudarles a encontrarse con Él y amarlo.

Es tarea de los religiosos, que con su vida deben ser testigos de los valores de la vida de Dios en medio del mundo.

Es tarea de los laicos. Lo decían los obispos españoles en la exhortación Los cristianos laicos, Iglesia en el mundo: «La nueva evangelización, o se hace por los laicos o no se hará».

La evangelización de nuestro mundo, de nuestra nación, de nuestras familias, de nuestros ambientes, de todo, depende de todos. Todos debemos sentirnos responsables y todos tenemos algo muy importante que aportar.

Que Santiago apóstol nos ilumine en la tarea evangelizadora a todos y todos sepamos cumplir con la parte que nos corresponde.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.