“La explicación del universo necesita tener en consideración la innegable relación de la criatura con su Creador”

Entrevista al sacerdote diocesano de Granada D. David Alcalde, Doctor en Ciencias Físicas que ha obtenido este año su Doctorado en Sagrada Teología por el Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia, en Washington, con una tesis sobre la relación entre teología y ciencia, entre fe y ciencia. Cuando los ojos elevan la mirada al cielo y contemplan las nubes o las estrellas, por un instante la pregunta es inevitable: quién es el creador de todo, quién hace posible que las nubes circulen por el amplio cielo y que las estrellas brillen, quiénes somos y de qué estamos hechos. 

El sacerdote diocesano D. David Alcalde, movido por un interés personal en esta materia de la física, ha querido profundizar en la relación entre ambos ámbitos: teología y ciencia. Doctorado en Ciencias Físicas, especialidad de Astrofísica concedido por la Universidad de La Laguna, en Tenerife, este sacerdote ordenado de manos de nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez en Granada el 29 de junio de 2008, ha desarrollado sus estudios en Washington, donde ha obtenido su Doctorado en Sagrada Teología por el Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia.

Su tesis se titula “El problemático extrinsicismo teológico inherente en la cosmología moderna”. Es decir, por qué en los diálogos entre ciencia y teología se asume que ambas son esencialmente extrínsecas entre sí; por qué se presupone que la teología no tiene nada que ver con el estudio científico de la naturaleza.

– En algunas pinceladas, cuéntenos de qué trata su tesis “El problemático extrinsicismo teológico inherente en la cosmología moderna”.

El título de la tesis asusta. De hecho, cuando la gente me pregunta el tema de mi tesis no doy el título, porque es un título muy técnico. Mi respuesta es que el tema de mi tesis es la relación entre teología y ciencia, o entre fe y ciencia. Si la gente me pregunta un poco más, les explico que dentro de ese ámbito del diálogo entre teología y ciencia me he dedicado a investigar esa relación en el campo de la cosmología moderna, la ciencia que estudia el origen y desarrollo del universo en su totalidad. Mi tesis viene a ser básicamente que toda idea científica del universo contiene una concepción, una idea, una imagen de Dios, aunque no siempre la ciencia, en este caso la cosmología, es capaz, no es consciente de esa imagen de Dios, que es una imagen defectuosa, puesto que es una imagen de Dios externo al universo, que no tiene nada que ver con Él.

El objetivo de la cosmología es explicar el origen y el desarrollo del universo. Esta crítica que yo hago pretende también ayudar a la ciencia a ver el mundo menos sesgado, ver el mundo en su riqueza y ayudar a la ciencia a ser mejor ciencia. Mi director de tesis tiene publicado un libro donde se pregunta si hay ciencia sin Dios. La respuesta es que no, no porque uno tenga que mencionar explícitamente a Dios, sino que cuando se considera al universo como algo creado, algo dependiente de Dios, se le ayuda al científico a mejorar su propia ciencia.

En mi tesis doctoral, al hacer una crítica de la cosmología moderna, utilizo dos cuestiones que son sumamente importantes. La primera: el origen del universo. Y la segunda: el principio antrópico. El principio antrópico defiende que las constantes físicas del universo han sido finamente ajustadas para que haya vida. Estas dos cuestiones han sido utilizadas en el diálogo entre teología y ciencia, bien para negar la necesidad de una intervención divina, bien para afirmar la misma.

En mi estudio, yo concluyo que todos aquellos que utilizan resultados cosmológicos, para negar o afirmar una intervención divina, comparten la misma imagen defectuosa de Dios. Dios es reducido a un agente externo al universo que compite en su actividad con los procesos naturales. Por lo tanto, cuando los teólogos o cosmólogos utilizan evidencias científicas para negar o afirmar la acción divina en el universo, lo que afirman o niegan no es el Dios cristiano, sino una imagen muy reducida del mismo, que no se corresponde con la realidad.

– Por qué ha elegido este tema. Qué le atrajo de él.

Yo, anteriormente, estudié Astrofísica. Es un tema que me interesa mucho. Posteriormente, después de entrar en el Seminario, estudié también Teología. Se daban los “ingredientes” ideales para dedicarme y estudiar este diálogo entre teología y cosmología, porque son dos ámbitos de interés para mí.

Se dice que la ciencia no tiene nada que ver con la fe. Pero la verdad es que la fe tiene que ver con todo. Una frase de la Biblia dice: “El universo es una mota de polvo en la Palma de tu mano”, y la “Palma de tu mano” es Dios. En su estudio sobre la relación entre ciencia y fe, entre teología y ciencia, a qué conclusiones ha llegado.

Efectivamente, el núcleo de la tesis viene a defender que Dios no es alguien o algo ajeno a la persona humana, o a la descripción natural del universo, sino que es lo que sustenta el universo, cada criatura, sin la cual dejaría de existir. Dios no es como lo concibe la ciencia actual: un agente externo al universo que es indiferente al mismo, sino que es lo más íntimo que existe en nuestro ser, lo que nos mantiene, y a la vez lo más trascendente, lo más diferente de nosotros. Por lo tanto, lo que reclamo en mi tesis doctoral es que la ciencia, en este caso la cosmología, debería tener una imagen más coherente de Dios, puesto que el Dios de algunos cosmólogos –por ejemplo, Stephen Hawking- es un Dios que es una caricatura del Dios cristiano.

– Sucede que en nuestro tiempo actual concebimos a Dios como un “ingeniero” que construye cosas, incluidos a nosotros mismos, de forma arbitraria. Se prescinde de la donación del Ser a la persona humana. Y este Ser está en todo, porque nada existe sin Dios… Qué nos puede decir sobre esto.

Efectivamente, la imagen que tenemos de Dios como un “ingeniero” que construye cosas, que construye un mecano, es la imagen que nos ha transmitido la interpretación científica del universo que, si bien intervino al principio de la Creación, para poner todo en marcha, después ya no tiene nada que ver con nuestras vidas. Como decía anteriormente, esto es algo que hay que corregir, puesto que Dios es lo más íntimo de nuestra intimidad, como decía san Agustín, y cualquier explicación de la naturaleza, del universo, necesita tener en consideración esta innegable relación de la criatura con su Creador.

– Con esta tesis ha obtenido el Doctorado en Sagrada Teología, en la especialidad Matrimonio y Familia. La pregunta es obligada: ¿qué tiene que ver la tesis con la que ha estudiado la relación entre teología y ciencia, y la especialidad en Matrimonio y Familia?

Esa es una buena pregunta, que la gente suele hacerme. Claro, se preguntan qué tiene que ver un estudio teológico sobre la cosmología con matrimonio y familia. Se piensan que el Instituto Juan Pablo II sobre matrimonio y familia trata sólo de aconsejar matrimonios con dificultad. Pero el ámbito de estudio del Instituto Juan Pablo II es la verdad de la persona humana en todas sus dimensiones y también la cultura humana, también en todas sus dimensiones, no sólo teológica o filosófica, sino antropológica y cosmológica científica. Es decir, se estudia la persona humana y la cultura humana desde muchos puntos de vista, y entre ellos el científico. De hecho, la concepción científica que tenemos del universo afecta en la forma en que consideramos a la familia y al matrimonio.

Paqui Pallarés – -Archidiócesis de Granada

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