“UN OBSEQUIO DEL CIELO” Festividad de la Virgen del Carmen

Mons. Carlos Escribano         Cuenta la tradición, una tradición simpática y entrañable, que cuando la Virgen se apareció a san Simón Stock y le entregó el escapulario, un 16 de julio de 1251, el santo carmelita exclamó: “Esto es un obsequio del cielo”.

El día 16 es la fi esta de la Virgen del Carmen, patrona de más de cien ciudades y pueblos importantes en España, y más en concreto, patrona de Calahorra y de la Ribera, y de otros muchos pueblos riojanos. Y, aunque litúrgicamente en la Iglesia la Eucaristía haya de celebrarse del domingo XV del Tiempo Ordinario, esto no quita para que nuestro cariño a la Virgen lo manifestemos con la variedad y el buen gusto que el pueblo cristiano siempre ha tenido con María, la Madre de Dios.

María del Carmen es el primer nombre de mujer más común en España, lo que indica que se trata de una devoción absolutamente incrustada en el pueblo.

Todo comenzó con un grupo de ermitaños que, inspirados en el profeta Elías, se retiraron a vivir al Monte Carmelo, al que todo Israel considera como un verdadero jardín. Con el paso del tiempo, acabaron formando la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, de la que surgirían las distintas órdenes carmelitas, masculinas y femeninas, repartidas por todo el mundo.

En el tiempo que llevo entre vosotros, queridos riojanos, he podido apreciar que tenéis un verdadero afecto filial a la Virgen en las múltiples advocaciones de que goza en esta querida tierra: Valvanera, del Burgo, de la Vega, de Lomos de Orios, de la Luz, y del Carmen, y un largo etcétera, expresión de afecto y cariño. Os animo a tener un trato con la Virgen continuado e intenso, de forma que os lleve a su Hijo para que siempre y en todo “hagamos lo que Él nos diga”, como pidió María a los sirvientes en Caná.

Unid vuestra oración a la mía en el sentido de que la Madre nos ayude en este empeño eclesial en el que nos hemos embarcado todos de la misión diocesana. María ve con cariño de Madre lo que hacen las familias riojanas por evangelizar a sus hijos, los colegios por formarlos en su condición de sembradores de paz y alegría, y las parroquias y demás movimientos eclesiales por hacerlos hijos de la Iglesia, apóstoles del ejemplo y de la Palabra.

La lectura atenta de la Sagrada Escritura nos lleva a ver cómo María acompaña a su Hijo asociada a su misión redentora, amando a los que Él ama, con una solicitud maternal por todos. Manifestación de esa preocupación de Madre es la devoción al Escapulario del Carmen. Está reconocido por la Iglesia como un sacramental esto es, como “un signo que ayuda a vivir cristianamente”.

No es ningún amuleto que asegure la salvación, ni tampoco comunica las gracias propias de los sacramentos, pero sí dispone al amor de Dios. La oración en la imposición del escapulario (bien de tela, bien en forma de medalla) que debe ser bendecido por el sacerdote es una oración muy hermosa, que dice: “Recibe este escapulario bendito y pide a la Santísima Virgen que por sus méritos lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna”. Recomiendo a los padres que no dejen de imponer en la parroquia el escapulario a sus hijos. Pocas devociones hay en la Iglesia que tenga un arraigo tan grande entre los fi eles como el escapulario. San Juan Pablo II, por poner un ejemplo bien cercano, se manifestó siempre muy devoto de esta devoción.

Pidamos en este día por toda la Orden Carmelitana y hagamos de la devoción a María el santo y seña de nuestro peregrinar cristiano. Nada ni nadie mejor que ella, la “Estrella de los mares”.

Con mi bendición,

+ Carlos Escribano Subías,

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.