Tú eres Pedro

Mons. Abilio Martínez          Queridos hermanos y hermanas:  “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18). Esta frase resonaba en mis oídos, de manera especial, el pasado 29 de junio, Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en la Plaza de San Pedro del Vaticano. Me encontraba entre mis hermanos Obispos concelebrando la Eucaristía, presidida por el Papa Francisco, para dar gracias por la creación de cinco nuevos Cardenales; entre ellos se hallaba el Arzobispo de Barcelona, Mons. Juan José Omella Omella, que ha sido durante doce años el pastor de La Rioja, mi Diócesis de origen.

Bajo un sol de justicia, el Papa hizo una bella homilía en la que nos ofreció tres palabras para ser un apóstol.Viene bien que las recordemos y nos las apliquemos. Estas palabras son confesión, persecución y oración.

1. Confesar a Jesucristo es decir quién es Jesucristo para nosotros, pero hacerlo desde la vida, dando una respuesta desde la propia experiencia. El Señor es muy directo: “Y vosotros ¿quién dices que soy?” (Mt 16, 15). De poco sirve sabernos las verdades de nuestra fe expresadas en el Credo si después Jesús no es el Señor de nuestra vida, si obramos y actuamos como si no existiese. Preguntémonos, decía el Papa, si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo o si somos apóstoles que confiesan a Jesús delante de los hombres porque lo llevan en el corazón.

2. Persecución: El cristiano es aquél que ofrece su vida aceptando la Cruz. No es aceptar la Cruz por puro masoquismo, porque te gusta el dolor, sino soportar las contrariedades de la vida (la enfermedad, la soledad, etc.) sabiendo que el Señor Crucificado y Resucitado está con nosotros y que brilla el poder salvador de la Cruz de Jesús.

3. Oración: La oración es el agua indispensable que riega nuestra vida. Estamos pasando unos meses de una sequía muy grande, desconocida desde hace muchos años, y vemos que los ríos no llevan tanta agua, que algunas fuentes manan poco y se pueden secar en el verano. La oración es esa fuerza que nos hace ir adelante en los momentos más oscuros porque enciende la luz de Dios.

El pueblo cristiano, apoyado en las fuentes de la Revelación, la Sagrada Escritura y la Tradición, así como en el testimonio de los Santos Padres, ha sostenido siempre la convicción que nace de la fe de que “donde está Pedro está la Iglesia”. Ese mismo pueblo cristiano, sencillo y coherente, acabará dando a los sucesores de Pedro el nombre de Vicario de Cristo, es decir, el que hace las veces de Cristo. El Papa es “el dulce Cristo en la tierra”, como lo llamaba Santa Catalina de Siena, una mujer Doctora de la Iglesia que vivió unos momentos realmente dramáticos y a la par apasionantes.

Queridos diocesanos de Osma-Soria: quiero terminar invitándoos a todos a seguir al Papa por la radio y por la televisión pero, sobre todo, a seguir sus palabras, a escucharle, a leerle. Tenemos hoy la oportunidad de saber lo que dice el Papa Francisco en sus homilías diarias de Santa Marta, tan llenas de amor a Dios, de frescura, de sentido común y de amor a la Iglesia. Y lo mismo habría que decir acerca de las audiencias o del rezo del Ángelus, mensajes breves pero muy incisivos que los podemos encontrar en las publicaciones diocesanas y en otros medios de comunicación. Llevad las palabras del Papa a la oración, nos harán mucho bien a todos en ese afán que el Papa Francisco tiene de hacernos ver que Dios es “rico en misericordia”.

Con afecto, recibid mi bendición.

† Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.