Virgen del Carmen, Estrella del Mar, ¡Rogad por nosotros!

Mons. Francesc Pardo i Artigas           Este domingo, 16 de julio, celebramos la fiesta de la Virgen del Carmen. Por ello me ha parecido oportuno ofrecer unos apuntes como valoración de  dicha advocación.

Santa María del Monte Carmelo

 

Esta denominación procede de la montaña del Carmelo, en Israel próxima a la ciudad de Haifa. Su nombre, que  procede de “Karmel” o “Al-Karem”, podría traducirse por “jardín”.

La advocación y veneración de la Virgen del Carmen se remonta  a un grupo de eremitas que, inspirados en el gran profeta Elías, se retiraron a vivir en dicha montaña. Del profeta habían heredado una ardiente pasión por el Dios vivo y verdadero, como se refleja en el lema de su escudo: “Me consume el celo del Señor, Dios de los ejércitos”. El Patriarca de Jerusalén les dio, el año 1209, una “regla” (forma de vida) que resume el ideal del Carmelo: vida contemplativa, separación del mundo, pobreza absoluta, ayuno, meditación de la Sagrada Escritura y trabajo.

Estos devotos, tras las cruzadas, trajeron a Europa la Orden de Nuestra Señora del Carmen (carmelitas). Muchos frailes, huyendo de la conquista musulmana, se refugiaron en Chipre, en Sicilia, en el sur de Francia y en Inglaterra. Continuaron como eremitas, pero muy pronto, bajo la dirección de Simón Stock, se adaptaron a la realidad occidental y se convirtieron en orden mendicante.

A finales del siglo XIV, y por diversas razones, pasaron por una etapa de decadencia, y a consecuencia de ello hicieron algunas reformas de la regla para que no fuese tan estricta y así tener un mayor número de vocaciones. Durante el siglo XV se produjeron nuevos movimientos de reforma para volver a la austeridad de la regla original. Nace así la segunda orden carmelitana  de religiosas y la tercera orden seglar.

El año 1562, Teresa de Jesús fundó en Ávila el primer convento de carmelitas descalzas, que inicia la reforma de la orden y que se extiende a los conventos masculinos el 1569 de la mano de san Juan de la Cruz, separándose así de la orden del Carmelo (calzados).

El escapulario

Del latín scapula, “espalda”, es el hábito llevado por algunas órdenes religiosas que cubre los hombros, la espalda y el pecho, y que en el caso de los hombres incluye capucha. Progresivamente se ha ido modificando, hasta convertirse en dos piezas de ropa con la imagen de la Virgen que se lleva bajo el hábito y que puede también reemplazarse por una medalla. Quien lo lleva se compromete a orar regularmente y mantener la devoción a la Virgen María, gozando de su especial protección en la vida y en la muerte.

Según la tradición carmelitana, el 16 de julio de 1251, San Simón Stock, en el curso de una aparición, recibió el escapulario.

Stella Maris (Estrella del Mar). Patrona de la gente del mar

A lo largo del siglo XVIII la fiesta de la Virgen del Carmen empezó a ser celebrada por los integrantes de la marina catalana gracias a la difusión de una narración que explica como el escapulario carmelitano salvó un buque inglés que se encontraba a la deriva en medio de un feroz huracán.

Son numerosas las localidades que celebran este patronazgo invocando protección ante los peligros del mar y pidiendo que no les falte pescado  para ganarse la vida.

La mayoría celebran procesiones marineras, con la imagen de la Virgen situada en una embarcación engalanada, a la que acompañan otras embarcaciones haciendo sonar las sirenas. Entre otras poblaciones, en nuestra diócesis, se celebran en Arenys de Mar, Sant Feliu de Guíxols, Palamós, la Escala, el Estartit, Empuriabrava, Cadaqués, Llançà, Roses…

Rogamos hoy muy especialmente por la gente del mar y por las comunidades carmelitanas.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.