La comunidad, antídoto del individualismo

Mons. Sebastià Taltavull              Es bueno que cuidemos a fondo la motivación religiosa y cristiana de toda acción caritativa y tengamos muy presente que esta no puede llevarse a cabo en solitario. Pertenecer a una comunidad cristiana evita que la acción voluntaria se convierta en legitimación del individualismo, aunque este sea de signo religioso.

La comunidad aporta a la persona cristiana la narrativa de Jesús; una tradición hecha de lucha y esperanza; y el acompañamiento siempre necesario para el crecimiento y el aprendizaje de virtudes y valores que predisponen a un estilo radical de servicio. Es la comunidad cristiana la que puede ayudar a tener en cuenta los criterios de las bienaventuranzas sobre la auténtica compasión, la solidaridad y el ejercicio de la justicia.

Más aún: Cuando un voluntariado pretende la inclusión de quienes están al margen, es absolutamente necesaria la comunidad como vehículo de esta inclusión. Esta solo será posible si un grupo con identidad e historia propias y conectado con la sociedad avala la admisión de los excluidos. Hoy, por las dimensiones que va adquiriendo, merece una atención especial la persona del inmigrante, el refugiado y los que sufren las nuevas pobrezas.

Para ser fiel al Evangelio, la comunidad sabe que deberá superar en todo momento las mismas tentaciones de Jesús para convertirse en aquel grupo de hombres y mujeres fieles que luchan siempre a favor de la dignidad humana, que se convierten en hermanos unos de otros y llaman todos los seres humanos a la fraternidad, que se convierten en hijos y los invitan a reconocer a Dios como Padre.

La oración de Padrenuestro es el ejemplo más claro de lo que es la relación con Dios, ya que rezamos como hijos que se dirigen a Dios que es Padre común, y por eso nos consideramos «hermanos» porque lo invocamos como Padre de todos. Hay a quien le cuesta rezar el Padrenuestro porque hay alguien a quien le cuesta perdonar. Por eso, el tono comunitario «nuestro» que tiene esta parte de la oración es una consecuencia de un estilo de vida que no se cierra en sí mismo, en una persona, ni en un grupo.

+ Sebastià Taltavull,

Administrador apostólico de Mallorca

Obispo auxiliar de Barcelona

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.