Cuidar la creación

Mons. Enrique Benavent            El tiempo del descanso propio del verano favorece un mayor contacto con la naturaleza. Seguramente, muchas de las actividades que realizamos durante el esta época del año tienen relación con el medio ambiente y permiten un mayor conocimiento y disfrute de la creación.

Actualmente se tiene una gran sensibilidad en relación con la necesidad de respetar y cuidar la naturaleza. La conciencia ecológica es cada vez mayor, hasta el punto que el Papa Francisco ha escrito la encíclica Laudato si’, en la que nos recuerda a los católicos que el cuidado de la casa común, que es nuestro mundo, constituye un auténtico deber moral. El uso egoísta de los bienes y recursos naturales por un deseo desmedido de enriquecerse, o la falta de respeto al medio ambiente, ensuciando los parajes o realizando actividades que los pueden dañar, son prácticas que no constituyen únicamente una agresión al medio ambiente, sino que son también una falta de respeto a los demás, porque les impedimos disfrutar de la belleza de la creación. El Papa nos ha recordado en esta encíclica que todos tenemos el deber de dejar a las generaciones futuras un mundo mejor del que hemos encontrado, también en lo que supone el respeto a la naturaleza.

El Papa nos dice que para concienciar a todos en esta exigencia es necesaria una educación para una ecología integral, que comience con el respeto y la protección absoluta del ser humano; que no convierta la ecología en un lujo únicamente accesible a aquellas sociedades que ya lo tienen todo y buscan simplemente una mayor calidad de vida; que nos lleve a unos hábitos de vida caracterizados por una mayor austeridad y sencillez, lejos de la mentalidad consumista que nos invade; que fomente actitudes y comportamientos en orden a una mayor responsabilidad ambiental; y que nos lleve a una mirada de las personas y de las otras criaturas que no esté caracterizada por el pragmatismo y el utilitarismo. Si interiorizamos estas actitudes estaremos luchando, según la medida de nuestras posibilidades, por una mayor justicia social en nuestro mundo y por dejar para el futuro un mundo mejor del que hemos recibido.

Para los creyentes, el contacto con la naturaleza es también una fuente de espiritualidad, un camino para llegar al encuentro con Dios. El Papa, en la Laudato si’ nos sugiere unos principios de lo que él denomina una “espiritualidad ecológica”, que alimente “una pasión por el cuidado del mundo” (nº 216): la percepción de la belleza de la creación nos evoca la belleza de Dios y nos lleva a reconocer que el mundo es un don que hemos recibido del amor del Padre; el sentirnos parte integrante de ella nos lleva a vivir en una mayor comunión con todas las criaturas; la contemplación de las obras de Dios nos debe llevar a respetar las leyes que Él ha inscrito en la naturaleza; la paz que percibimos en el contacto con la creación nos debe llevar a una paz con nosotros mismos, con los demás y con Dios, rompiendo la lógica de la violencia, del aprovechamiento y del egoísmo.

Que sepamos disfrutar de la creación. Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.