Feliz descanso y…mete el Evangelio en la maleta

Mons. Rafael Zornoza            Os deseo un feliz descanso, unas vacaciones capaces de reponer las fuerzas, un tiempo para llenaros de lo verdaderamente bueno, sobre todo, de la satisfacción de disfrutar con la familia y los buenos amigos.

Es muy importante saber descansar, o, mejor dicho, saber elegir lo que puede reponernos disfrutando sin agotarnos ni disolver nuestro corazón. A todos nos apetece reposar y orillar los compromisos diarios pesados. Algunos piensan, por eso, que las vacaciones son para olvidar deberes pesados, responsabilidades difíciles, normas oprimentes. Es decir, dejando a un lado la cabeza, el corazón, la conciencia, para vivir la aventura de los caprichos. Este es el modo que potencia la cultura hedonista dominada por el no hacer nada, o por gozar al precio que sea. Pero hay otro modo, que es siendo dueños de nuestras vacaciones, valorar este tiempo pero descubriendo lo que encierra para recuperarse del desgaste y del cansancio, y llenar el corazón.

Es muy frecuente que nuestro tiempo libre, si nos descuidamos, se convierta en tiempo esclavo. Esclavo de hacer cada vez más cosas, cosas cada vez más difíciles, todo cada vez más rápido, viajes cada vez más lejos. También existe el peligro de vivir el tiempo de verano como si Dios no existiese, como si la fe cristiana fuese sólo para los días ordinarios, para el trabajo.  Hay quienes olvidan hasta los mandamientos de Dios que marcan nuestro camino de felicidad. “Vacaciones sin Dios”, o, “mandar a Dios de vacaciones”, como una especie de tiempo sin ley donde uno echa unas cuantas canas al aire, no es la solución.

El cristiano, que sabe el estupendo tesoro de la vida que Dios ha puesto en sus manos, busca llenar el corazón y “mete el Evangelio en la maleta” (cf. Benedicto XVI, Zenit 3.7.2011).

Con Jesús de compañero, yo te aconsejaría:

  • Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa. Pasea plácidamente por los paisajes que más te gusten: playas, veredas, descampados… Contempla y saborea la naturaleza. Mira el firmamento. A veces, pasa mucho tiempo sin que hayamos visto una estrella o la belleza incomparable de la luna llena, o la salida del sol en el horizonte.
  • Vive la vida. La vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.
  • Vive la familia. Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos. Disfruta más de la familia, porque el descanso ofrece nuevas oportunidades para conocernos todos mejor, para saber lo que necesitamos y hasta lo que nos sobra en ocasiones.
  • Vive la amistad. Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad sagrada de las demás personas. Descubre nuevas amistades, -el verdadero amigo siempre es un gran tesoro-, que nos ilusionen, nos hagan reír y pensar, nos acompañen, nos entusiasmen.
  • Vive tu condición de cristiano. No te avergüences en verano de ser cristiano. Falsearías tu identidad.
  • Vive el domingo. En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre.
  • Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.
  • Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la ociosa vanagloria.
  • Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.
  • Vive la solidaridad. Se puede descansar sin alejarnos del prójimo sino. Todo lo contrario: hay que buscarles más, atenderles mejor, escucharles, comprenderles, amarles. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones. Siembra gestos hermosos, obras de caridad, ayudas anónimas, no sólo con un donativo sino también con una palabra amable, con una sonrisa, con una orientación para emprender rutas nuevas.

No te olvides de esos libros que tienes pendientes de leer: ensayos, biografías, novelas, historia y dedica unas horas a un trabajo que comporte servicio y entrega a los demás. Hay que buscar espacio y tiempo para pensar en uno mismo. No tengas miedo de reencontrarte contigo y vencer la superficialidad que produce el ajetreo de la vida ordinaria. Para ello, no olvides los Evangelios que te ayudarán.

Ofrece cada jornada a Dios, con ilusión y optimismo: te ayudará a comenzar alegre y dispuesto a servir. Una oración que lleve el sello de “encuentro con el Señor”, escuchando el rumor de sus palabras, la cercanía de su presencia, a ser posible, ante el Sagrario de cualquier iglesia.

Volverás mejor de todos los descansos, más sereno, más dispuesto a caminar, más alegre, más generoso. Porque el descanso no es cruzarse de brazos sino abrirlos de par en par a Dios, a su obra creada, a nuestros hermanos. La alegría permanente brota de tener la “casa interior” en orden. Las vacaciones son un tiempo privilegiado para una “puesta a punto”.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.