¡Sobredosis!

Mons. Ángel Pérez Pueyo              El que avisa no es traidor. Esta semana no es apta para cardíacos. Algunos podrían sufrir incluso «sobredosis». Sobredosis de santidad, es decir, de autenticidad y coherencia de vida, de amor y de humildad, de sin­ceridad y de honradez, de entrega y de generosidad… Valores tan poco frecuentes hoy, que al descubrir cómo los vivían algunos santos, tratando de imitar al Señor, muchos puedan quedar «alucinados», «tocados», «descolocados» o «fascinados»… ante su testimonio de vida.

El día 21 celebramos la fiesta de San Ramón del Monte, obispo de Barbastro, nuestro patrono aunque siga siendo el gran desconocido. Fue un gran ejemplo de amor al prójimo, de espíritu conciliador y dialogante, de una fe inquebrantable… Un santo ¾como afirma María Puértolas¾ cuyos valores siguen siendo un referente para todos los hijos del Alto Aragón. Un modelo a seguir y, aunque casi nos separen 1000 años, su figura y su legado siguen siendo únicos y están todavía vigentes. Dos días después, el 23 de junio, celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que no ofrece ninguna «póliza de seguro» sino que desvela el inmenso amor que Dios nos tiene y cómo ha de estar enardecido, purificado y conformado nuestro corazón con el de Cristo. El día 24 celebramos la fiesta de la natividad de San Juan Bautista, el hombre más grande nacido de mujer, según refiere Nuestro Señor. Profeta auténtico, austero, sincero, honrado, recto, servidor insobornable de la verdad. Valores que trató de encarnar aunque le costara la vida. Tres fiestas marcadas por el «fuego del Espíritu» que enciende, purifica  y conforma nuestros corazones con el mismo Corazón de Jesús.

La «FIESTA» es la forma que tenemos las personas de exteriorizar estos valores, de expresar el gozo y la alegría interior que cada uno vive y siente. Necesitamos agradecer y celebrar la vida. ¡Qué son los sacramentos sino la celebración de los siete momentos más importantes de nuestra propia vida! Anhelamos la fiesta. No una «fiesta enlatada» sino la fiesta que emerge desde dentro, la fiesta que nos dignifica, nos humaniza y nos diviniza. Nuestros mayores que sembraron de fiestas el calendario es lo que querían hacernos entender. La vida sólo tiene pleno sentido y fecundidad en Dios. Él es quien realmente conforma nuestro modo singular de ser y nos ayuda a  «humanizar – divinizar» la vida y nuestras relaciones con los demás.

A nadie se le escapa el desconcierto, que en cualquiera de sus ámbitos, se halla sumida hoy la humanidad entera. No es extraño, por tanto, que el corazón humano se sienta interiormente, en muchas ocasiones, desorientado, amenazado, manipulado, deshabi­tado… En una palabra, triste vacío. Tal vez, una de las causas, pueda ser que el hombre ha invertido las relaciones que le vinculaban con la creación, con los demás y con Dios. Como hiciera Mosén Sol en su tiempo ―aunque para muchos pueda resultar insólito― también hoy podríamos encontrar en la adoración eucarístico-reparadora, ligada a la devoción al Corazón de Jesús, tan propia de su tiem­po, la clave para recrear a todo hombre y al hombre todo en Cristo. Él sigue siendo hoy el único que ciertamente puede restablecer la dignidad perdida, «reparar» a la humanidad caída, devolver a la tierra la caridad hurtada y hacer nuevas todas las cosas.

Hoy, igual que ayer, aunque tratemos de cambiar el nombre, la vida está marcada por dos tiempos. Para nuestros abuelos, que de ingenuos tenían poco, la vida venía sellada por Dios. Establecieron un «tiempo sagrado», de fiesta, caracterizado por el descanso dominical (donde se mudaban de ropa y se relacionaban con los demás en la casa de Dios o en la plaza del pueblo tomando el vermú), por las grandes solemnidades litúrgicas (la Inmaculada, la Navidad, la Semana Santa, la Pascua, la Ascensión, Pentecostés, la Santísima Trinidad, el Corpus Christi…) y por las fiestas patronales (San Ramón, San Mateo, San Pedro, el Santo Cristo de los Milagros, la Virgen del Pilar, el Santo Cristo y San Vicente Ferrer, etc.); frente al «tiempo profano», de trabajo, marcado por el ritmo de las cosechas. Para nuestros padres, en esta era secularizada y postmoderna, la vida viene caracterizada por la producción y el consumo donde nuestras relaciones son mucho más abundantes pero efímeras. Se establece el ritmo del «finde» (fin de semana) y de las cuatro fiestas religiosas (muchas veces descafeinadas o comercializadas) que cada comunidad autónoma autoriza en su calendario laboral. Los cinco días restantes de la semana, están marcados por un ritmo de vida tan frenético que, en no pocos casos, nos conducen al “estrés” o a la “depre”.

Tal vez pueda estar confundido pero, a medida que buceo por vuestro corazón, me asalta la duda de qué es lo que realmente nos hace más felices, más fecundos, más libres y más auténticos a los seres humanos. Sigo creyendo que, como imagen de Dios que somos, lo que verdaderamente nos construye como personas es querernos a nosotros mismos, relacionarnos con los demás, desvivirnos por ellos y juntos tratar de construir un mundo más humano y habitable donde todos descubran la dignidad de ser hijos de un mismo Padre que nos ha creado por amor y anhela que un día podamos compartir eternamente con Él su misma gloria.

Ojalá que el Corazón de Jesús nos haga entender a todos que no se puede permanecer cruzados de brazos esperando que Dios resuelva nuestros problemas sino hacer visible, como San Ramón o San Juan Bautista, el regalo que Él puso en nuestras manos: el de respetarnos, querernos y ayudarnos… Un verdadero milagro, aparentemente imperceptibles, pero que es el que cambia desde dentro el corazón de las personas y de los pueblos.

Durante estos meses de verano, aprovechando las vacaciones de los hijos que vuelven a sus pueblos de origen, se celebrarán multitud de fiestas y romerías. Disfrutad de la naturaleza y de un merecido descanso. Recread vuestra vida familiar. Aprovechad también para volver a las raíces cristianas, despertando al Dios que lleváis dentro, recitando esta hermosa y comprometida oración:

 

Señor,

no tienes manos,

tienes sólo nuestras manos

para construir un mundo nuevo donde habite la justicia.

Señor,

no tienes pies.

tienes sólo nuestros pies

para poner en marcha a los hombres por el camino de la libertad.

Señor,

no tienes labios.

tienes sólo nuestros labios

para proclamar al mundo la buena noticia que es tu Evangelio.

Señor,

no tienes corazón,

tienes sólo nuestra acción

para lograr que todos los hombres sean hermanos.

Con mi afecto y mi bendición

+Ángel Pérez Pueyo

Obispo Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.