Presentación del Encuentro Diocesano de Pastoral

Mons. Jesús Murgui          Hace un año, en el Encuentro Diocesano de Pastoral de 2016, reafirmábamos nuestra voluntad de seguir secundando en nuestra pastoral diocesana el sueño del Papa Francisco descrito en “Evangelii Gaudium”, impulsar una Iglesia en salida, promoviendo una decidida renovación en la presentación del mensaje de Jesús, que el Papa ha recogido en su Exhortación apostólica en continuidad con lo que pedían el Beato Pablo VI y San Juan Pablo II: evangelizar el mundo con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevo lenguaje.

Procede para ello superar –como hemos recordado en el curso que termina- posibles“síndromes de Emaús”, alejamientos, rupturas y parálisis interiores, por medio del granremedio: el encuentro con el Señor, que sigue saliéndonos al paso, que sigue presenteen el camino de nuestras personas y comunidades, y que continúa hablándonos yencendiendo nuestro corazón, y haciendo posible, por su Espíritu, la conversión denuestras mentes y nuestras vidas, la comunión entre nosotros, y una renovada ilusión enla misión en medio de una humanidad tan necesitada como la nuestra, de modo que laIglesia siga siendo un camino de esperanza y fraternidad en el mundo de hoy.

Hace unos pocos días me golpeó intensamente la feliz coincidencia de que cuando
precisamente en estas semanas se iba concluyendo en muchos grupos de la diócesis la “lectio divina” propuesta en el Plan Diocesano de Pastoral para el curso que ahora acaba, y que ha estado centrada en el texto del Evangelio de Lucas (cf.24, 13-35) de los discípulos de Emaús, justo en estos mismos días, exactamente el pasado 24 de mayo, el Papa Francisco ofreciera su catequesis totalmente centrada en el mismo pasaje de Lucas, haciendo con él una muy sugerente aplicación eclesial, que quiero traer aquí con las mismas palabras del papa:

“Es un encuentro rápido, el de Jesús con los discípulos de Emaús. Pero en ello está
todo el destino de la Iglesia. Nos narra que la comunidad cristiana no está encerrada
en una ciudad fortificada, sino que camina en su ambiente más vital, es decir, la
calle. Y ahí encuentra a las personas, con sus esperanzas y sus desilusiones, a veces
enormes. La Iglesia escucha las historias de todos, como emergen del cofre de la
conciencia personal; para luego ofrecer la Palabra de vida, el testimonio del amor,
amor fiel hasta el final. Y entonces el corazón de las personas vuelve a arder de
esperanza. Todos nosotros, en nuestra vida, hemos tenido momentos difíciles, oscuros; momentos en los cuales caminábamos tristes, pensativos, sin horizonte, solo con un muro delante. Y Jesús siempre está junto a nosotros, para darnos esperanza, para encender nuestro corazón y decir: ‘Ve adelante, yo estoy contigo. Ve adelante’”.

Sus palabras, pues, son bien precisas; de modo que las agradecemos, a la luz del texto de Emaús que como Diócesis hemos vivido especialmente este curso, porque nos iluminan con su claridad acerca de lo que el Papa denomina “destino de la Iglesia”, su misión, su estilo, y sobre todo su lugar: la calle, donde están las personas, donde la Iglesia debe encontrarse con ellas en su realidad. Una Iglesia cercana, que acompaña y que así escucha “las historias del todos”, “para luego ofrecer la Palabra de vida, el testimonio del amor”. Jesús que, por medio de su Iglesia, por medio nuestro, se hace presencia y remedio en el camino de cuantos viven y sufren, en nuestras calles, en nuestro mundo.

Demos gracias a Dios por el curso que termina. Las imágenes que a continuación vamos a contemplar nos trasladarán a tantos momentos que hemos vivido en este tiempo y nos facilitarán encender aún más la profunda gratitud que sentimos hacia el Señor, que sigue estando tremendamente generoso y fiel con nuestra Iglesia.

Demos gracias a Dios por el curso que termina. Las imágenes que a continuación vamos a contemplar nos trasladarán a tantos momentos que hemos vivido en este tiempo y nos facilitarán encender aún más la profunda gratitud que sentimos hacia el Señor, que sigue estando tremendamente generoso y fiel con nuestra Iglesia.

Ante las líneas fundamentales del nuevo curso es bueno rememorar, como hice al
principio de esta intervención, el deseo de fondo del conjunto del Plan Diocesano de
Pastoral profundamente determinado por la necesidad de una creciente conversión
misionera de nuestra comunidad Diocesana por vía de la renovación de los creyentes y las comunidades que formamos esta Iglesia. Conversión y renovación que deben estar en la base de la recuperación de una característica de nuestra espiritualidad y nuestra pastoral que debe ser la preocupación por el futuro de nuestras comunidades y en concreto por el decisivo relevo generacional en las mismas.

Por amor a nuestra Iglesia de Orihuela-Alicante y por servicio al Señor, para ser hoy
adecuados discípulos suyos no es suficiente con entregarnos con ilusión y con dejarnos absorber por el trabajo cotidiano en su inmediatez. En el presente ya debemos cultivar el futuro que deseamos, discerniendo, buscando la voluntad de Dios. Nos sostiene en el empeño nuestra confianza en el Espíritu que el Señor nos ha dado: el Espíritu de la Verdad, el que nos auxilia y sostiene, al que hemos invocado hace unos momentos y celebrado de modo especial hace unos días en la solemnidad de Pentecostés. Él nos asista en este Encuentro y siempre, para el bien de nuestra Iglesia y para gloria de la Trinidad.

+Jesús Murgui Soriano
Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 164 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.