El próximo sábado serán sacerdotes

La Santa Iglesia Catedral acogerá en Córdoba el próximo sábado 24 de junio, a las 11 de la mañana, la ordenación sacerdotal de dos nuevos presbíteros David Reyes Guerrero y Carlos de la Fuente Cortina.

David Reyes es cordobés, de la parroquia de Santa Teresa, aunque sus raíces están en Jauja. A sus 33 años –el menor de 3 hermanos– recibirá la ordenación, como ya la recibió uno de sus hermanos. Por otro lado, Carlos de la Fuente es de Valencia y cuenta con 27 años. Antes de entrar al seminario finalizó sus estudios de Magisterio.

Iglesia en Córdoba, el semanario diocesano de información y formación cristiana, ha querido hablar con ellos para que podamos conocer más a fondo el perfil de los futuros sacerdotes que servirán a la diócesis de Córdoba, los retos que afrontarán, su visión del sacerdocio, así como su formación y su vida en el Seminario.

¿Cómo nace la vocación al sacerdocio en cada uno de vosotros?

David Reyes: Mi vocación en gran parte se la debo a mi hermano. Gracias a su época de seminario conocí a muchísimos seminaristas que hoy día son sacerdotes y una nota característica de todos ellos era la alegría y la felicidad que domingo tras domingo irradiaban. Yo continué mis estudios de formación profesional y posteriormente me matriculé en Ingeniería Técnica en Electrónica. Al finalizar mi etapa universitaria, trabajé durante 3 años en varias empresas de energía fotovoltaica, como diseñador de parques solares. A la vez compatibilizaba mi trabajo con un servicio como voluntario de la Delegación de Juventud, ayudando al delegado a preparar peregrinaciones, encuentros de jóvenes y asistiendo todos los jueves al Adoremus después de mi trabajo.

Realicé también mi cursillo de cristiandad en 2009 y me pude incorporar a la Escuela de Cursillos. En 2010 tuve la oportunidad de ir peregrinando a Santiago de Compostela y fue el lugar donde me di cuenta que el Señor tenía algo más grande preparado para mí. Me iba dando cuenta cómo el Señor iba transformando los corazones de los peregrinos a través de los sacerdotes. A la vuelta de esa peregrinación viajé a Tierra Santa y allí hubo varios momentos (lago de Galilea, el Cenáculo y el Santo Sepulcro), en los que Jesús me decía que lo dejase todo y le siguiese. A la vuelta de Jerusalén, me decidí a responder al Señor dejándolo todo e ingresé en el seminario un 23 de septiembre de 2010.

Carlos de la Fuente: En mí nace de pequeñas cosas de la vida cotidiana: la familia, mi relación con los amigos, las chicas, la parroquia… Pero fundamentalmente del agradecimiento a lo que estaba (y está) haciendo la Iglesia conmigo: amarme sin juzgarme y mostrarme la vocación altísima a la que he sido llamado como bautizado.

Como joven, uno busca cosas auténticas y huye de la hipocresía. A mí me atrajo la música rock y las crestas en la cabeza. Sin embargo, me topé con alguien que predicaba el amor al enemigo y el amor gratuito que Dios tiene al perverso y al detestable y ¡yo estaba llamado a amar así! Cualquiera sabe guardar rencor y levantar el puño, pero ¿tener vida eterna dentro de mí que me haga amar al otro como es, sin pretender cambiarlo? Eso es imposible, pero algo dentro de mí me certificaba que eso que escuchaba a mi catequista era verdad. Después de vivir un tiempo en una comunidad neocatecumenal, las peregrinaciones y sentirme verdaderamente amado, me dije: “Yo esto lo quiero para otros”. La filosofía y el Papa Francisco dicen que el verdadero bien busca comunicarse.

¿Cómo os habéis preparado en este tiempo para la ordenación sacerdotal?

David Reyes: Han sido para mí los mejores años de mi vida, donde he reído, he llorado, he disfrutado muchísimo con mi comunidad del seminario. Me he ido preparando con muchísima ilusión, aunque como en todos lados, también he tenido momentos menos buenos. Respecto a mi formación académica he de confesar que me costó bastante pues venía de una ingeniería, pero el Señor te va dando los dones necesarios para afrontar unos estudios de filosofía y teología. He aprovechado muchísimo mi formación pastoral, semana tras semana, donde iba viendo cómo es una parroquia y conociendo también a los sacerdotes encargados de ellas. Le doy gracias a Dios por la formación espiritual que ofrece el seminario, ya que día tras días vas viendo cómo el Señor te va configurando para ser un buen sacerdote.

Carlos de la Fuente: Viviendo la vida ordinaria, intentando hacer cada día lo que Dios me ha puesto por delante, buscando querer amar a mi prójimo… pero he fracasado. Espero que esto me valga, como dice el Cántico de laudes: “Por eso, acepta nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde (…) que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados.” (Dn 3, 39ss).

¿Qué es para ti ser sacerdote?

David Reyes: Lo más grande que puedo ser en la vida. Cumplir un sueño. Entregar tu vida al Señor y a las personas que Él te quiera ir poniendo en su vida.

Carlos de la Fuente: Responder a la inmerecida llamada de Dios.

¿Cuáles son las cualidades, según tu punto de vista, que debe tener un sacerdote hoy?

David Reyes: Primeramente ser un hombre de oración, un sacerdote sencillo y que esté disponible las 24 horas del día. Un sacerdote cercano con todos, tanto con los jóvenes, como con los matrimonios y las personas mayores. Un sacerdote entregado a su feligresía a diario.

Carlos de la Fuente: Fe. Y la cualidad de ser llamado por Dios a ello. Como decían los padres del desierto: “¡Ay del que se retire al desierto sin haber sido llamado por Dios!”.

¿Qué mensaje le podéis dar a los jóvenes para que escuchen la llamada al sacerdocio?

David Reyes: Que no tengan miedo a responderle al Señor, y que digan cómo dijo la Virgen: “hágase en mí según tu voluntad”. Como diría san Juan Pablo II: “no tengamos miedo a abrirle nuestras puertas a Cristo”. Decirle que vale la pena entregar nuestra vida al Señor y a los demás.

Carlos de la Fuente: Que hagan lo que quieran, pero que sean sinceros consigo mismo y con las experiencias que tengan. Pero, sobre todo, que no vivan la búsqueda de Dios y de la vocación solos, sin ayuda de una comunidad. Y que sean normales.

¿Cómo esperas tu ordenación? ¿Qué idea tienes de ese día o qué crees que puede pasar ese día en tu interior?

David Reyes: La espero con muchísima ilusión, llevo ya mucho tiempo llevando la cuenta atrás para el 24 de junio. Me gustaría que fuese un día en el que el Se- ñor transforme mi corazón enteramente. En el seminario es un día importantísimo, porque se cumple una etapa para comenzar otra. Yo esos días, y ya van 7 años los que he vivido el día de órdenes, los recuerdo con muchísima ilusión porque vas viendo cómo tus compañeros se van ordenando y van a sus parroquias llenos de esperanza y con ganas de comenzar su ministerio.

Carlos de la Fuente: Yo creo que ese día me puede pasar que se me revuelva el desayuno.

Y del destino al que irás… ¿te gustaría algún lugar en especial?

David Reyes: Simplemente decir lo que decía santa Maravillas de Jesús: “lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera”.

Carlos de la Fuente: Me gusta Córdoba, he vivido muy bien acogido aquí durante casi ocho años. No conozco toda la provincia, pero seguramente seré bien acogido allá donde me envíen. Pero, tal vez, en la Sierra haga menos calor en verano.

Dais un paso a una nueva etapa de vuestra vida, ¿cómo la vivís?

David Reyes: Yo personalmente con muchísima ilusión, pero también con incertidumbre porque no sabes lo que el Señor te tiene preparado. Pero a su vez confiando muchísimo en Dios.

Carlos de la Fuente: Sin ser del todo consciente, no quisiera volverme loco.

(Iglesia en Córdoba)

 

 

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