Sagrarios acompañados

Mons. Jaume Pujol                 Manuel González era un sacerdote sevillano recién ordenado, en 1902, cuando su obispo le encargó que cuidara los cultos de la Cuaresma en Palomares del Río, un pequeño pueblo al que se accedía vadeando un curso de agua y viajando después a lomos de un burro.

Al llegar, el sacristán le pintó un panorama muy negro en cuanto a la devoción de la gente. Entró en la iglesia, se arrodilló ante el sagrario, y al abrirlo vio que estaba sucio y lleno de insectos. Hacía mucho tiempo que no se había abierto ni renovado las sagradas Formas. Aquel hecho le impactó tanto que dedicó su vida sacerdotal a promover el cuidado de la Eucaristía.

Juan Pablo II le beatificó, llamándole «obispo de los sagrarios abandonados» y en octubre de 2016 el Papa Francisco procedió a su canonización. Fue obispo de Málaga y luego de Palencia en años difíciles. En Málaga incendiaron el palacio episcopal, y de los 14 sacerdotes que ordenó 7 fueron mártires.

Podemos invocar su ejemplo, de persona enamorada de la Eucaristía, en esta gran fiesta del Corpus Christi en la que el Señor sacramentado sale a nuestras calles en pueblos y ciudades llevado por la devoción del pueblo cristiano.

La tradición de esta fiesta del mes de junio, móvil en el calendario, es muy antigua y su celebración por las calles también. Hace siglos en torno al Corpus mucha gente acudía al espectáculo de teatro sacro que eran los autos  sacramentales. Lope de Vega, Tirso de Molina y, sobre todo, Calderón de la Barca, fueron autores de estas piezas literarias tan celebradas, y otros muchos escritores honraron el Corpus, como García Lorca, maravillado con el de Granada cuando escribió: «Es así, Dios andando, como quiero tenerte…». Dios andando, bajo palio, recibiendo la adoración del pueblo cristiano.

Como en el tiempo de San Manuel González, nuestra sociedad corre el riesgo de los sagrarios abandonados, o al menos solitarios. Por ello estimulo la práctica de la visita al Santísimo y me alegran mucho todas las iniciativas que se hacen en algunas parroquias de momentos de adoración, durante el día o por la noche.

Que en la fiesta del Corpus Christi aprovechemos para hacer esta manifestación de amor a Jesús sacramentado. En una sociedad pluralista y democrática, los cristianos hemos de ser absolutamente respetuosos con todos, pero no debemos rehuir algunas manifestaciones externas de religiosidad que forman parte de la libertad en que vivimos. Sea en la calle o en la quietud de las iglesias, allí está esperándonos.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Taragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.