‘Llamados a ser Comunidad’. Festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad

Mons. Eusebio Hernández           Queridos hermanos y amigos:Celebramos hoy la fiesta del Corpus Christi, nuevamente, y de forma solemne, ponemos a Cristo, presente en la Eucaristía, en el centro de nuestras vidas. Celebramos la Misa como cada domingo y, a su vez, lo sacamos a las calles de nuestros pueblos y ciudades, transmitiendo un mensaje de amor para todos los hombres. Jesús sale con nosotros los cristianos al encuentro del hombre para que lo puedan conocer, amar y adorar.

Entre la Eucaristía y la caridad cristiana hay una unión intrínseca, porque la Última Cena y su culminación de Cristo en la Cruz, ha sido el testimonio del amor más grande hacia la humanidad; en la Cruz y en la Eucaristía Cristo se entrega totalmente a Dios Padre y a todo hombre, para que por su amor todos tengan vida y la tengan en abundancia (Juan 10, 10).

Coincidiendo con esta solemnidad, celebramos el “día de la caridad” y, de modo especial, tenemos presente a Cáritas. Cáritas es la confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica en España, instituida por la Conferencia Episcopal. Cáritas desarrolla una importante labor de apoyo y promoción social a diversos grupos en situación de precariedad y/o exclusión.

El compromiso de Cáritas es apoyado por el trabajo gratuito de más de 78.000 personas voluntarias, que representan el 95 por ciento de las personas que trabajan en Cáritas en toda España. En nuestra diócesis se hace presente en la casi totalidad de las parroquias. Podemos decir que Cáritas es la presencia caritativa de la Iglesia, ya sea en sus voluntarios y trabajadores como en todos que sostienen con su aportación económica todas sus obras.

La comunión en cada iglesia y comunidad es un elemento unido íntimamente a la Eucaristía, en ella nos unimos a Cristo y comemos todos del mismo Pan que es Él. Sabemos bien que la Iglesia forma una comunidad que se proyecta en cada parroquia, la comunión es la que hace que nuestro testimonio sea más creíble para el mundo. Hay, por lo tanto, una unión entre Eucaristía, comunión y caridad.

En este año, los obispos españoles que forman la Comisión Episcopal de Pastoral Social nos invitan en su Mensaje para este día a ser comunidad, por ello el lema del mismo es: “Llamados a ser comunidad”.

En este Mensaje nos invitan a vivir en comunión : “El redescubrimiento de nuestro ser comunitario es el punto de partida para superar nuestros intereses individuales, los comportamientos autorreferenciales y colaborar con el Señor en la construcción de un mundo en el que la experiencia del amor de Dios nos permita vivir la comunión y construir una sociedad más justa y fraterna”.

Nos impulsan a que cultivemos la espiritualidad de comunión : “Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como ‘uno que me pertenece’, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad”.

De esta forma sabremos promover cauces para vivir la comunión con los que sufren y colaborar para crear un mundo más justo colaborando en el proyecto de Dios sobre la humanidad.

Os invito a la generosidad con Cáritas en este día del Corpus Christi , así, como nos dicen los obispos en sus mensaje: “De este modo, cuantos comemos de un mismo pan no sólo somos invitados a formar un solo cuerpo, sino a crecer en la espiritualidad de comunión que dé sentido y anime nuestro compromiso social en favor de los que sufren”.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.