El Corpus Christi

Mons. Gerardo Melgar             La Fiesta del Corpus Christi, es la celebración del gran sacramento que Jesús dejó a la Iglesia, que es:

Signo de su presencia entre nosotros.  Jesús presidiendo la mesa eucarística, como el que sirve, se coloca a la cabecera de la humanidad y de la historia, encabezando la larga marcha hacia la fraternidad universal.  Se ha quedado entre nosotros y ha querido hacerlo con el signo más elocuente y cercano de todos los tiempos, la mesa compartida.

• Signo de su amor a los hombres. La Eucaristía es una experiencia de familia, en la que experimentamos el amor del Padre, que se entrega en Cristo y en el Espíritu y el amor a y de los hermanos que, aunque dispersos por el mundo, nos reunimos para compartir el pan.  Es la experiencia de «amor sin límites» a favor de los hombres por parte de Cristo.

• Signo que nos compromete en la construcción de un mundo nuevo, en el que sepamos compartir con los hermanos más necesitados.  Comulgar el cuerpo de Cristo no solo es comulgar con la persona de Cristo, es comulgar también con su estilo y conducta, con su causa y estilo de vida.  Una de las características peculiares del estilo de vida de Jesús fue su cercanía a los pobres y oprimidos. Su solidaridad, con los últimos, los marginados de la sociedad fue su peculiar estilo de vida. La festividad del Corpus Christi,  es llamada a la solidaridad y al compromiso con los hermanos más necesitados.

La Iglesia celebra en este día, el «Día de la Caridad» a favor de los pobres y necesitados de nuestra sociedad, y desde dicha celebración, nos hace una llamada a la generosidad y a compartir nuestros bienes con los más necesitados a través de la colecta a favor de Cáritas diocesana.

Sabemos la situación de dificultad económica por la que están atravesando muchos hermanos, muchas familias, la lacra que está dejando en ellos el paro y la carencia de lo más necesario para vivir. Por eso es más urgente hoy nuestra respuesta concreta desde la generosidad y la ayuda a todas esas personas.

Solamente si somos capaces de compartir, de tender una mano a los que nos pueden estar necesitando de cerca o de lejos, nos encontraremos con Dios mismo que se identifica con ellos. La festividad del Corpus Christi es un día de procesiones en todos los pueblos y ciudades. Cristo sale al mundo para decirnos a todos que sigue presente, que nos sigue acompañando en la tarea de hacer un mundo mejor y más humano.

Agradezcamos su presencia en medio de nosotros y su amor a todos los hombres. Confesemos nuestra fe en su presencia y mostrémosle a todo el mundo, digamos y cantemos convencidos: «Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor».

En esta sociedad laicista empeñada en que Dios no aparezca por ningún sitio ni a través de ningún signo, nosotros los cristianos salimos con Él a la calle para manifestar que Dios sigue presente en nuestra vida, que le interesan nuestras cosas, que nos quiere a pesar de nuestras ingratitudes y nuestros olvidos.

Vivamos esta fiesta tan llena de contenido con verdadero fervor, adorando a Cristo sacramentado, mostrándolo al mundo  increyente y comprometiéndonos con nuestros hermanos más necesitados.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.