Corpus: Comunión, Contemplación y Caridad

Mons. Francesc Pardo i Artigas         Celebramos este domingo la fiesta del Corpus. Nos recuerda la necesidad que tenemos de comunión, contemplación —en el sentido de adoración— y de caridad.

Comunión. Cuando tengo ocasión de hacer alguna catequesis con niños y niñas que se preparan para su primera comunión, con los adolescentes que se confirmarán o durante la Eucaristía de las visitas pastorales, me esfuerzo en explicar la necesidad de la comunión con Jesucristo, de la Eucaristía, para vivir como cristianos.

Con frecuencia se considera que la “comunión” no es necesaria para ser buena persona y buen cristiano. Más aún, se puede pensar que somos nosotros quienes hacemos un gran favor al Señor asistiendo a Misa y comulgando.

La eucaristía no es nuestra obra, nuestro compromiso, sino el compromiso del Señor para con nosotros y la humanidad. Celebramos que el Señor Jesús pasa por nuestra vida y por la historia actual de la humanidad: quedándose, hablándonos, haciéndose alimento, comunicándonos sus dones.

Constato que un número considerable de cristianos no acostumbran a participar habitualmente de la Eucaristía —se denominan creyentes no practicantes— y me he preguntado cómo comunicar y ayudar a hacer experiencia de la necesidad de la Eucaristía para vivir cristianamente.

En primer lugar  es necesario que la vivamos nosotros, los que tenemos la suerte de participar y, en segundo lugar, comunicar, siempre que nos sea posible, que ser cristiano o cristiana es participar de la Eucaristía para encontrarse con Jesucristo, escucharlo y acoger sus dones de salvación. Que alimentarse con el Cuerpo y la Sangre de Cristo es necesario para  crecer en su amor. Que para dar fruto es necesario estar unido al Señor, en comunión. ¡Para ser de Cristo  y asemejarnos a Él es necesario celebrar la Eucaristía!

Contemplación – Adoración. Este domingo, en las procesiones del Corpus y en los actos eucarísticos es cierto que adoraremos a Cristo presente en el pan consagrado. Pero hay que reconocer que se ha debilitado la conocida “visita al Santísimo”. También es cierto que bastantes templos permanecen cerrados durante muchas horas del día debido a robos y otras incidencias, no facilitando la posibilidad de entrar y permanecer un rato orando ante en Santísimo. De todas fomas, siempre que sea posible es bueno hallar un tiempo para “visitar” a Jesucristo, presente en el pan consagrado que se guarda en la reserva. Ya sabemos que Él está siempre con nosotros, pero somos humanos y tenemos necesidad de vivir su presencia, de estar un tiempo cerca de Él, en silencio, escuchándole, hablándole, dándole gracias, formulando peticiones, adorándole y alabándole.

La “visita al Santísimo” ha de ser un tiempo privilegiado de la jornada o de algunos días de la semana.

Alguien puede preguntarse por qué el Señor necesita de nuestra adoración y alabanza. ¡No! Jesús no lo necesita, somos nosotros quienes lo necesitamos.

Es importante que el tiempo que dedicamos a la plegaria, lo pasemos también en su presencia privilegiada, tal como Jesús se ha querido quedar entre nosotros.

Caridad. Al mismo tiempo, la comunión con Jesucristo posibilita la comunión entre nosotros, los cristianos, y con todo el mundo. De aquí que la comunión con Jesús exige la comunión con los más necesitados, que asume diversas maneras de servirles y exige la “comunión de bienes”.

Existe una profunda unidad entre la celebración de la Eucaristía  y la comunión de bienes, que hace posible la atención a quienes más lo necesitan, y en los cuales se hace presente Cristo. Lo reconocemos en el Pan Eucarístico y en el rostro de nuestros hermanos.

Por ello, hoy también se nos pide colaborar con la misión de nuestra “Cáritas”.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.