‘Corpus Christi, el Señor en nuestras calles’

Mons. Juan José Asenjo                Queridos hermanos y hermanas:

Escribo estas líneas  en las vísperas de la solemnidad del santísimo Corpus Christi, que Sevilla celebrará con todo esplendor el próximo 15 de junio. Después de renovar el memorial de la cena del Señor,  dejaremos la catedral para acompañar a Jesucristo con nuestros cantos por las calles de Sevilla. Recorremos con Él el hermosísimo entramado urbano de nuestra ciudad, que en esa mañana se convierte en un gigantesco templo para gloria del Señor sacramentado.

En esta procesión lo sustantivo no son las numerosas imágenes de los santos sevillanos, ni las sobreabundantes representaciones que en ella desfilan. Lo importante y decisivo es el testimonio público de veneración a la santísima Eucaristía, que no sería bueno que quedara solapado por otras realidades que no pertenecen a la esencia de esta procesión, que es calificada en el Código de Derecho Canónico como procesión eucarística (cf. c. 944 §2).

En esa mañana saldremos a la calle para expresar al Señor nuestra gratitud, para manifestarle la alegría de tenerle corporalmente con nosotros, para decirle que queremos convivir permanentemente con Él, contando con su presencia, aceptándole en el devenir de nuestras vidas como un vecino importante, conocido y querido, cuya presencia es una riqueza para todos.

Detendremos el paso ante dos altares preparados por la devoción de los sevillanos, para venerar, aclamar y adorar una vez más el cuerpo verdadero de Cristo, nacido de María, traspasado e inmolado en la Cruz para nuestra salvación. Renovaremos comunitariamente nuestra fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía y confesaremos con los labios y creeremos en el corazón que en la custodia de nuestra catedral, auténtico prodigio cincelado por Juan de Arfe,  gracias a la piedad de nuestros mayores, está presente Jesucristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Detendremos nuestro paso para confesarle como Hijo único de Dios, clave de bóveda del universo, Señor de la historia humana y de la historia de la salvación y única esperanza para el mundo.

Llenos de admiración, con asombro, humildad y piedad sobrecogida le diremos que lo aceptamos  como Señor de nuestras vidas, luz de las gentes, camino, verdad y vida del mundo, Evangelio vivo de Dios, amor de los amores, paz y reconciliación nuestra y fuerza de salvación para todo el que cree.

En esa mañana, sin triunfalismos ni arrogancia, pero también sin rubor y sin complejos, los cristianos de Sevilla proclamaremos que el pan eucarístico es el sacramento de nuestra fe y el corazón de la vida de la Iglesia. En esa mañana, con alegría en los rostros y calor en los corazones, los cristianos de Sevilla reconoceremos que el cuerpo de Cristo es la fuente de nuestra vida renovada y el fundamento de nuestra esperanza frente al poder del pecado y de la muerte. Reconoceremos también que Él es el pan que recrea y enamora, que rejuvenece, renueva y fortalece nuestra vida, pues en Él recibimos la vida de Dios hasta la hartura.

En esa mañana, en la jornada de Caritas y Día de la Caridad, los cristianos de Sevilla, contemplando en la custodia el rostro eucarístico de Cristo, nos comprometeremos a descubrirle también en el rostro sufriente y, en ocasiones deformado, de los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, prisioneros, desplazados y emigrantes. Al mismo tiempo, a creyentes y no creyentes, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que buscan la paz y la justicia y sueñan con la nueva civilización del amor, les ofreceremos con respeto, humildad y convicción, nuestro mejor tesoro, el misterio del cuerpo entregado y de la sangre derramada para la salvación del mundo, sacramento de piedad, signo de unidad y vínculo de caridad (San Agustín).

En Él, que guarda cuanto queda de amor y de unidad, se nos brinda a todos la mejor escuela de vida, de libertad verdadera, de paz, de humanismo y de fraternidad. En Él aprendemos a perdonar, a abajarnos y a ponernos a los pies de los pobres, de los que no cuentan, para servirles, a ponernos de parte de los últimos y en su lugar, a entregar la vida, gastada y desgastada, por nuestros hermanos.

En esa mañana, conscientes de que la Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, pediremos al Señor, presente en el sacramento, que bendiga a España para que sea siempre fiel a sus raíces cristianas y se afiance entre nosotros la paz, la concordia, la unidad y la solidaridad; que bendiga a nuestra Archidiócesis para que no desmaye en el anuncio de Jesucristo con obras y palabras; que bendiga a nuestra ciudad, que aliente a sus autoridades en su servicio al bien común, especialmente de los últimos; que bendiga a nuestras familias, a los niños y jóvenes, a los matrimonios y ancianos; que bendiga a todos los sevillanos, a los que creen y a los que no creen, todos ellos hijos muy amados de Dios.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición. Feliz día del Corpus.

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".