“Llamados a ser comunidad”

Mons. Rafael Zornoza            El día de Corpus celebra con toda solemnidad el Cuerpo de Cristo. La presencia sacramental de Cristo en la Eucaristía –el Santísimo Sacramento— es decisiva para la experiencia cristiana y para crecer en la fe, porque es representación de Cristo Vivo y Resucitado entre nosotros, pero, además, nuestro indispensable alimento.

Quien participa en la Eucaristía se adentra en la Comunión con Dios, y el, que es Amor entregado, lleva en nosotros la entrega hasta las últimas consecuencias y nos impulsa a sentir con los hermanos y compartir sus riquezas y miserias. Jesús Sacramentado es el Pan que se parte y se reparte para que todos coman y tengan vida en abundancia. Dios –que no se desentiende de la obra de sus manos–, se ha quedado presente realmente en las especies de la Eucaristía para que nosotros vivamos en el influjo dinámico de su mismo Amor. A imagen de Jesucristo Muerto y Resucitado nosotros, consecuentemente, no podemos desentendernos de los necesitados, los pobres, menesterosos y hambrientos, de cuantos sufren por cualquier causa, que son los predilectos de Dios.

La caridad es el distintivo de los discípulos de Jesús desde los comienzos de la Iglesia hasta el día de hoy. El  libro de los Hechos de los Apóstoles  nos describe el sentir y el modo de vivir de la primera comunidad cristiana: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles,…. lo tenían todo en común, vendían sus propiedades y posesiones y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno” (Hch 2,42-47). La comunicación cristiana de bienes es un reto y un desafío al que nos enfrentamos en cada momento. No podemos quedarnos mirando tan sólo nuestra propia necesidad de forma egoísta. Hay que ampliar nuestra visión y mirar con ojos de fe a nuestro alrededor para descubrir cómo compartiendo con los demás ganamos más, donándonos crecemos, pues, en el negocio de la vida y ante Dios, obtenemos mucho más cuando nos desprendemos.

Con el lema “Llamados a ser comunidad”, Cáritas nos invita a poner el foco de atención en la dimensión comunitaria de nuestro ser, el ámbito donde podemos acompañar y ser acompañados, donde podemos generar presencia, cercanía y un estilo de vida donde el que el que sufre encuentre consuelo, el que tiene sed descubra fuentes para saciarse y el que se siente excluido experimente acogida y cariño. En la comunidad podemos responder al  mandato de Jesús, que nos mandó dar de comer al hambriento (Mc 6,37) y podemos implicarnos en el desarrollo integral de los pobres. La espiritualidad de comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”. Además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente”.

Pido, pues, encarecidamente vuestra colaboración, para celebrar el día del Corpus como un auténtico día de Caridad, haciendo un esfuerzo para compartir con generosidad y que nuestro dar sea expresivo de nuestra propia entrega personal y servicio a los demás. Tengamos los sentimiento de Cristo Jesús que nos alienta a la entrega de lo nuestro y de nosotros mismos.

Somos consciente de que la situación de la crisis está mejorando, afortunadamente, pero aún queda mucho por hacer. Los efectos de esta crisis profunda se resiente aún en tantas personas que siguen pasando necesidad o que, por su situación de exclusión severa no les llega la mejoría. Es cierto que Cáritas hace mucho por contribuir a paliar estas necesidades, pero necesita, especialmente ahora, de todos para poder llegar a más personas, y paliar más situaciones extremas, lo cual sólo es posible con la contribución y la colaboración de todos.  Sigamos sumando y descubriendo que con muchos pocos podemos realizar grandes logros.  No dejéis de participar en las colectas y en la cuestación que se va a realizar este día en la Diócesis y a seguir interesándonos por todo lo que la Iglesia a través de Cáritas realiza en favor de la sociedad.

Que Cristo presente en la Eucaristía haga de nuestra vida en comunión con el y los hermanos, una vida eucarística, rebosante de caridad y amor a los necesitados, autentica presencia de Cristo en medio del mundo.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 339 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.