«Contemplar el mundo con la mirada de Dios»

Mons. Julián Ruiz Martorell          Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En la solemnidad de la Santísima Trinidad celebramos la Jornada Pro orantibus que nos une en oración junto con las personas que se dedican a la vida contemplativa, y rezan continuamente por la Iglesia y por el mundo. El lema de este año es Contemplar el mundo con la mirada de Dios.

Según san Juan de la Cruz “el mirar de Dios es amar”. Dios siempre mira desde el amor de comunión que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. San Agustín afirma que el Padre es el eterno amante, el Hijo es el eterno amado y el Espíritu Santo es el amor eterno de ambos que ha llegado hasta nosotros.

Estamos acostumbrados a miradas escrutadoras y desconfiadas. Miramos y somos mirados con desprecio y soberbia. Los ojos de muchas personas están heridos de violencia y agresividad. Es difícil encontrar una mirada apacible y confiada. Pero Dios mira de otra manera, y hemos de aprender a mirar con la mirada de Jesucristo que alza sus ojos hacia arriba para bendecir y dar gracias al Padre; mira a su alrededor para sentir compasión por las personas, y contempla toda la creación como poema de amor, de bien y de verdad.

Dios ve la opresión de su pueblo, escucha sus quejas y lamentos, y conoce sus sufrimientos. El clamor de los sufrientes se eleva desde la tierra y Dios interviene para vencer la aflicción. Dios da muestras de cercanía y su presencia se hace visible en obras y palabras.

Las comunidades monásticas son escuelas de contemplación y de oración. Con su plegaria constante iluminan el camino de la evangelización, sostienen los esfuerzos de todos los cristianos por ser testigos y enviados para comunicar la Buena Noticia, y alientan la tarea de construir en el mundo la civilización del amor.

Las personas contemplativas interceden por toda la humanidad e intervienen directamente, desde el silencio y el trabajo, en la construcción de una sociedad nueva que responda, de modo cada vez más genuino, al proyecto de Dios. Las personas contemplativas escuchan a Dios y escuchan a la humanidad. Mantienen sus oídos abiertos a la Palabra de Dios que resuena en sus corazones y se proclama viva y eficaz en las celebraciones litúrgicas. Y, al mismo tiempo, entran en contacto con las alegrías y las penas del mundo en el que viven. El aliento de la vida y el desaliento del sinvivir de tantas personas encuentran eco fraterno dentro de las comunidades monásticas y en el interior de cada contemplativo. Porque “la vida consagrada es una historia de amor apasionado por el Señor y por la humanidad” y “quien se sumerge en el misterio de la contemplación ve con ojos espirituales: esto le permite contemplar el mundo y las personas con la mirada de Dios” (Papa FRANCISCO, Vultum Dei quaerere, 9 y 10).

A veces no sabemos explicar qué es “contemplar”. El Papa Francisco nos ayuda diciendo: contemplar “es tener en Cristo Jesús, que tiene el rostro dirigido constantemente hacia el Padre (cf. Jn 1,18), una mirada transfigurada por la acción del Espíritu, mirada en la que florece el asombro por Dios y por sus maravillas; es tener una mente limpia en la que resuenan las vibraciones del Verbo y la voz del Espíritu como soplo de brisa suave (1 Re 19,12)” (Vultum Dei quaerere, 11).

Así miran los contemplativos. Con el rostro orientado hacia el Padre y la mirada transfigurada por el Espíritu. Con asombro agradecido al Padre por su amor y sus maravillosas obras y palabras. Con la mente limpia y el corazón transparente, donde habitan la presencia del Hijo y el eco envolvente de la voz del Espíritu.

 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.