Contemplad el mundo con la mirada de Dios

Mons. Enrique Benavent             El domingo posterior a Pentecostés celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. Esta fiesta es una invitación a dar gracias al Padre por su designio de amor al mundo, que se ha revelado en el envío del Hijo y la efusión del Espíritu Santo. La fuente de donde brota la historia de la salvación no es otra que el mismo Dios que “es amor” (1 Jn 4, 8). Ese Dios que se nos ha manifestado como amor quiere darse también a cada uno de nosotros como premio, para que todos sus hijos alcancemos esa felicidad tan grande que no podemos imaginar y que consiste en participar de su amor eterno. Si la vocación más profunda de todo ser humano es el amor, ésta encuentra su plenitud en Dios.

También hoy recordamos de una manera especial a los religiosos y religiosas que, porque han conocido y creído en el Amor, se han sentido llamados a vivir totalmente para Él en la vida contemplativa. Su testimonio nos recuerda a todos qué ha de ser lo verdaderamente decisivo en nuestra vida; su oración por la Iglesia sostiene a quienes vivimos en el mundo el camino de la santidad; su entrega radical fortalece a los que día a día entregan la vida en el anuncio del Evangelio y el testimonio de la fe. La intercesión de los contemplativos es una fuente incesante de gracia y bendición para la Iglesia y el mundo. Como obispo quiero invitaros a orar hoy por quienes se han sentido llamados a vivir su camino de santidad en la vida contemplativa, y de una forma especial por las nueve comunidades que hay en nuestra diócesis. Pidamos que el Señor las sostenga y las bendiga con nuevas vocaciones. Una Iglesia sin vida contemplativa le faltaría un aliento de vida.

Tal vez muchos pueden entender esta vocación como una ruptura con el mundo que lleva a desentenderse de él. Esto no es así. No estamos ante personas que no quieren saber nada del mundo, sino ante cristianos que quieren sumergirse en el misterio de ese Dios que es amor. Esto no les lleva al desprecio del mundo, sino a contemplarlo con la mirada de Dios. El gran místico San Juan de la Cruz ha afirmado que “el mirar de Dios es amar”. No puede mirar el mundo de otro modo Aquel que es amor. Y quien se sumerge totalmente en Dios no puede tener otra mirada que la misma mirada de Dios.

Quienes vivimos inmersos en el mundo estamos expuestos a verlo desde nuestros intereses y prejuicios; valoramos las cosas y los acontecimientos por su utilidad o eficacia; nos dejamos esclavizar por el ritmo frenético que la sociedad acaba imponiendo a nuestra vida; somos más propensos a juzgar que a amar; nos dejamos llevar por el deseo de lo inmediato y de los resultados rápidos y espectaculares. Vivir así no conduce a la paz ni entre las personas ni en nuestros corazones. Quien mira el mundo con los ojos del amor no busca sus intereses ni es esclavo del deseo de rapidez o eficacia; valora las cosas por lo que realmente son y no juzga a nadie. Ese es el camino que nos lleva al gozo del Espíritu.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.