Salir, caminar y sembrar siempre de nuevo

Mons. Àngel Saiz Meneses              Hoy celebramos la solemnidad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y María Santísima. En Pentecostés comienza la misión de la Iglesia en continuidad con la misión de Cristo de proclamar e instaurar el Reino de Dios. Una misión que atraviesa el tiempo y el espacio para llevar la buena noticia a los hombres y mujeres de todos los lugares y de todas las épocas. Una misión no exenta de dificultades en el momento presente, ya que en nuestra sociedad  predominan en muchos ámbitos el relativismo moral y el materialismo consumista, y también prevalecen cada vez más la liquidez, la inconsistencia y el individualismo utilitarista.

nbsp;      ¿Cuál ha de ser nuestra respuesta ante esta realidad? Recordamos que el Papa Francisco desde el comienzo de su pontificado impulsa una pastoral misionera con la finalidad de que toda la Iglesia salga al encuentro de las personas. Eso significa pasar de una pastoral autorreferencial, sedentaria y estática, a otra abierta, proactiva e itinerante. La pastoral debe concretar ese proceso misionero permanente que quiere ir hacia todos y llegar a todos, y que se verifica en el deseo de la Iglesia por llegar a los últimos, a los olvidados que Dios no olvida. La vida eclesial se realiza a través de la comunión que congrega y la misión que proyecta. Por eso en nuestra pastoral se da el doble movimiento permanente de ir hacia las periferias humanas y reunirse en el centro que es Cristo en la Eucaristía. Es el doble movimiento de la comunión y la misión.

La salida es una metáfora de la condición humana. Hemos de salir de nosotros mismos para conocer la realidad, y también para relacionarnos con las demás personas. Del mismo modo, hemos de salir de nosotros mismos para vivir una experiencia de fe, un encuentro con Cristo, y para incorporarnos a la Iglesia. El ser humano sale de sí mismo para entregarse a Jesucristo y vivir en la gran familia de los hijos de Dios que es la Iglesia. Ahora bien, la Iglesia, que es misionera por naturaleza, también está llamada a salir. ¿Cuáles son las salidas que ha de realizar la Iglesia? La principal, salir de la «autorreferencialidad» enfermiza para devenir Iglesia misionera con  Jesucristo en el centro.

Esta invitación a ser una Iglesia en salida, en dinamismo misionero, se aplica a cada cristiano, a cada comunidad  y a la Iglesia entera. Una Iglesia en salida que ha de avanzar por el camino de una seria renovación, de una conversión pastoral y misionera. Hay que salir a la búsqueda de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para compartir el don del encuentro con Cristo. No podemos encerrarnos en los templos, sacristías y despachos. Hay que salir a las calles y a las plazas. Hay que hacerse presente en las periferias geográficas y existenciales, llevando la Buena Nueva del Evangelio.

Somos los testigos de Jesucristo en la sociedad del siglo XXI. El Señor nos envía a anunciar la Buena Nueva a nuestros contemporáneos, nos envía para que seamos sal de la tierra y luz del mundo,  para que demos un fruto abundante y que perdure. Esta misión evangelizadora tiene que propiciar una  auténtica transformación de cada persona y de toda la humanidad. Será preciso salir, caminar y sembrar siempre de nuevo, sin ceder nunca al desánimo. Presentes en nuestro mundo, compartiendo los trabajos y las dificultades de nuestros contemporáneos, siendo testigos y portadores de alegría, de aquella alegría genuina que provoca la experiencia del encuentro con Jesucristo resucitado.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.