500 Aniversario de la Consagración de la Catedral de Barbastro

Mons. Ángel Pérez Pueyo            I. «Nuestra historia está escrita en las piedras»

 

El día 18 de mayo de mayo se cumplía el 500 aniversario de la consagración de la santa iglesia catedral de Barbastro. Testigo de ello son las doce cruces que todavía se conservan en los muros que recorren el templo.

La advocación de esta catedral a Santa María continúa con la que tenía en el templo precedente. El 21 de junio de 1517 el Consejo de la ciudad dispone que se construya una iglesia mayor a Nuestra Señora. Esta decisión ¾según refiere la directora del Museo Diocesano Dª María Puértolas¾ obedece, por una parte, al deficiente estado en el que se encontraba el templo, al incremento de la población de la ciudad pero, sobre todo, al deseo de los barbastrenses de tener un recinto digno que satisficiese sus aspiraciones de volver a convertirse en cabeza episcopal para lograr la restauración de la sede episcopal perdida en el siglo XII.

Las carencias económicas y las dificultades de financiación obligaron a tener que pedir préstamos, otorgar bulas e indulgencias, pedir limosnas e incluso tener que recurrir a la sisa ¾impuesto indirecto sobre la carne y el pan para financiar las obras¾. Con todo, la erección de este magnífico templo de planta de salón, fue posible gracias a la suma de esfuerzos de un pueblo, que en el siglo XVI contaba con unos 3000 habitantes.

La capitulación de las obras se firma el 26 de junio de ese mismo año con el maestro Luis de Santa Cruz, dando así comienzo las obras. Este se encargará de demoler el edificio anterior e iniciar la fábrica de la cabecera con piedras de derribo del edificio anterior, con piedras de Zaidín para las partes estructurales y de las canteras de Montarruego para el resto. A este maestro le sucederá Juan de Sarineña, uno de los grandes maestros de la primera mitad del siglo XVI aragonés. La obra fue terminada por Juan de Segura quién volteó las magníficas bóvedas de crucería estrellada, dirigió los trabajos de ornamentación al interior: las 458 fantásticas “rosas” que simulan un cielo estrellado, el letrero que recorre los muros del templo que funciona como una especie de acta de consagración del templo y en cuya última parte ¾justo sobre el retablo de san Ramón¾ se puede leer “toda hermosa eres amiga mía, y en ti no hay defecto” con una doble alusión, por un lado a la Virgen, puesto que es un extracto del Cantar de los Cantares y por otro lado a la fábrica del templo, del que tan orgullosos se han sentido siempre los habitantes de Barbastro. Sustancialmente el templo está terminado en 1533. Y, desde entonces, acoge a todos los fieles de la ciudad y de la Diócesis de Barbastro-Monzón como “Ecclesia Mater”.

Ojalá, por muchos siglos, podamos seguir entonando este bello himno los hijos esta porción del Alto Aragón que reconocen en este templo su verdadero hogar:

Piedra angular y fundamento eres tú, Cristo

del templo espiritual que al Padre alaba,

en comunión de amor con el Espíritu

viviente, en lo más íntimo del alma.

Piedras vivas son todos los cristianos,

ciudad, reino de Dios edificándose

entre sonoros cánticos de júbilo indecible

al Rey del universo, templo santo.

El cosmos de alegría se estremece

al latido vital de nueva savia

pregustando el gozo y la alegría

de un cielo y una tierra renovados.

Cantad, hijos de Dios, adelantados

del Cristo total, humanidad salvada,

en la que Dios en todos será todo para siempre,

comunión de vida en plenitud colmada.

Demos gracias al Padre, que nos llama

a ser hijos en el Hijo bienamado,

abramos nuestro espíritu al Espíritu,

adorems a Dios que a todos salva. Amén.

 

II. Nuestra catedral, un hogar con «piedras vivas»

A medida que trascurre el tiempo os confieso que cada día me siento más orgulloso de vosotros porque a través de vuestra vida estáis contribuyendo, como «piedras vivas», a la edificación del Reino de Dios.

Estas piedras —tomadas de las canteras de Zaidín y Montearruego como nuestra hermosa catedral— han sido grabadas todas ellas a cincel y martillo en el corazón de cada barbastrense. Dos letras —Barbastro y Monzón— expresión de una iglesia misionera y martirial, con una cruz y su estigma —signo de redención— ¡para que nadie se pierda!.

«Vocacionalizar» nuestra Diócesis, esto es, aflorar al Dios que cada uno lleva dentro, es ahora nuestro gran desafío. Tendremos que seguir poniendo con esfuerzo y sacrificio lo mejor de uno mismo al común si queremos conseguir entre todos ser la gran orquesta (familia) que Dios ha soñado en nuestra Diócesis.

El hermano o la hermana, se torna ahora en nuestro mejor regalo… incluso el hermano o la hermana que parece más débil o indefenso, el enfermo o el  anciano, el que no piensa como yo, el que es menos práctico o efectivo… el más joven que apenas tiene experiencia pastoral, el que nunca practicó pero anhela ser feliz… Como en cualquier hogar, también estos hermanos nuestros tienen que ser objeto de nuestra mayor predilección, cariño y atención. Pero esto sólo es posible vivirlo desde la contemplación porque ¾como diría Marcelino Legido¾ “mi corazón es demasiado pequeño para albergar a todos los hermanos”.

Tal vez esta singular historia adaptada  refleje mejor y más gráficamente lo que realmente os quiero decir: «Cuentan que en una cantera hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le ratificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó con resignación su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre andaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el cantero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro, el tornillo… Finalmente, la piedra tosca se convirtió en piedra de sillar, de capitel, o de columna…

Cuando la cantera quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra la sierra y dijo: «Señoras y señores, ha quedado demostrado que todos tenemos defectos, pero el cantero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos negativos y concretémonos en la utilidad de nuestros puntos positivos».

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir piedras sólidas, de calidad y bien talladas. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos».

Todos somos necesarios en esta construcción aunque no todos cumplamos la misma función en ella como expresara Paul Claudel: «No le corresponde a la piedra elegir su lugar en la construcción sino al maestro de obra que la escogió»

¡Cómo me gustaría que en este aniversario de la construcción de la catedral consiguiéramos al menos estas tres cosas!:

  1. En primer lugar, ¡que nadie se pierda!
  2. En segundo lugar, que surjan de nuestras canteras (familias, parroquias, grupos apostólicos, cofradías, movimientos, colegios, etc.) «piedras vivas» diferentes (vocaciones), con las que poder construir una Diócesis evangelizadora, misionera y martirial.
  3. Y, en tercer lugar, que se incentive la comunión y el trabajo en equipo entre todos.

Que María de la Asunción, bajo cuya protección se puso a la ciudad de Barbastro y a toda la Diócesis, nos ayude a encontrarnos con su Hijo y hacer lo que Él nos diga.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.