El amor tiene un origen

Mons. Francisco Pérez         El amor verdadero procede de Dios. Basta esta afirmación que se iluminarían muchas ideas erróneas que hoy se aplauden como signo de libertad. El amor tiene una fuente que nunca se agota y esa fuente tiene su hacedor, mejor dicho, su origen. El amor y Dios se identifican. “Dios es amor” (1Jn 4, 8). Es curioso comprobar que se oye decir: Yo no creo en Dios y sin embargo se cree en el amor. Dios se nos manifiesta tan cercano que su imagen está en cada uno de nosotros porque nos ha dado la posibilidad de amar con su mismo amor. “Aunque nada más se dijera en alabanza del amor en todas las páginas de esta carta, aunque nada más se dijera en todas las páginas de la Sagrada Escritura, y únicamente oyéramos por boca del Espíritu Santo Dios es amor, nada más deberíamos buscar” (San Agustín, In Epistolam Ioannis ad Parthos 7,4). Es lo único que da sentido a la vida de toda persona.

Hay experiencias preciosas de personas que al descubrir este hermoso misterio del amor de Dios han dado un cambio en su vida. Recuerdo a un joven que estaba totalmente metido en los mundos de la diversión y de la fiesta del fin de semana. Tenía de todo y no le faltaba de nada. Si se hacía amigo de alguien al poco tiempo desistía y lo abandonaba. Sólo pensaba en ser feliz a toda costa pero de forma egoísta. No lograba la felicidad que buscaba. A medida que iba adentrándose en ese mundo más le venía la tristeza, la angustia y la desesperación. Un día entró en una Iglesia y se puso a mirar la Cruz de Cristo. Le impactó tanto que se preguntaba: ¿Por qué está clavado en ese patíbulo tan horroroso? Un sacerdote que estaba en el templo pasó a su lado y el joven le dijo: No entiendo la razón por la que está crucificado Cristo. A lo que el sacerdote le respondió: Su amor es tan grande que sufrió por ti y por mí. Dios te ama intensamente. Él ha dado la vida para que seamos felices.

El joven salió del templo y rompió a llorar. Sentía que Dios le amaba. Al poco tiempo volvió para hablar con el sacerdote. Le comunicó lo que le había sucedido y el sacerdote abrió la Palabra de Dios y leyó: “En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados” (1Jn 4, 9-10). De nuevo, aquel joven, se echó a llorar. Se sintió tan amado de Dios que quiso vivir dando su vida por los demás. Se confesó de su vida pasada y se reconcilió con Dios. Cuando el sacerdote le impartía la absolución se sentía nuevo. Ahora su vida tenía sentido. Actualmente es un excelente misionero entregado a los más pobres, pero con una felicidad que no cambiaría por nada que le ofrecieran de este mundo.

Los santos nos enseñan que su vida está marcada por el encuentro con Dios. Decía San Juan Clímaco: “No se entiende el amor a Dios si no lleva consigo el amor al prójimo. Es como si yo soñase que estaba caminando. Sería sólo un sueño: no caminaría. Quien no ama al prójimo no ama a Dios” (Scala paradisi 33). El camino de la santidad es un camino de perfección porque es el camino del amor. De nuevo Jesucristo exhorta a sus discípulos: “Si alguno dice: Amo a Dios y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1Jn 4, 20). Éste es el carnet de identidad del cristiano y no hay otro. Cuando decimos que creemos en Dios enseguida debemos preguntarnos: ¿Amo sin buscar recompensa y perdono a mi hermano que me ha ofendido? Y es que creer no es teoría sino amor en acto. En este mes de junio miremos el Corazón de Jesucristo y le digamos: ¡Enséñanos a amarte y a amar a nuestros prójimos!

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).