Con motivo de los daños sufridos en las cosechas

Mons. J. Leonardo Lemos     Hace tan solo unas semanas, cuando celebrábamos la gozosa alegría de la Pascua y percibíamos cómo la propia naturaleza parecía unirse a
nuestra festiva celebración con el anuncio de los frutos en flor, una helada como no recuerdan nuestros mayores, dejó completamente arrasada una buena parte de la producción de los campos de nuestra tierra. Ante esta situación se me hizo vivamente presente el espíritu de la carta encíclica del papa Francisco _Laudato si´, _en la que nos evoca el cuidado por la casa común y además nos invita a preocuparnos de forma
solidaria por las gentes del campo que en esta ocasión están sufriendo las consecuencias devastadoras de los fenómenos meteorológicos que han causado, y siguen haciéndolo con las frecuentes tormentas, pérdidas irreparables en las diferentes plantaciones, las huertas y las viñas.

Los hombres y mujeres del campo, algunos con lágrimas en los ojos y con una grave preocupación en sus rostros, manifiestan que la vendimia y la recolección de los frutos de la tierra este año van a ser prácticamente inexistentes. Los campos y los viñedos, casi siempre empresas familiares, muy humildes en su inmensa mayoría, dan trabajo y comida a los sufridos hombres y mujeres del mundo rural. Sabemos que se
enfrentan a una situación muy complicada: algunos comentan que es la peor de su historia y que hace tambalear su supervivencia y sus puestos de trabajo. A todo esto se añade la falta de agua suficiente para los cultivos, a pesar de las tormentas esporádicas que, en ocasiones están causando mucho daño a causa de su violencia.

Ante esta grave situación que nada ni nadie parece poder solucionar de manera adecuada, os invito a todos, tal como nos enseñaban nuestros mayores, curtidos por los trabajos de la tierra pero con corazones grandes y abiertos al querer de Dios, a que elevemos nuestras manos y nuestros corazones al cielo implorando su ayuda y remedio. Cuando se ponen los medios humanos y no se obtienen los resultados oportunos, sino ¡todo lo contario! nuestros antepasados en la fe suplicaban al Buen Dios y a sus santos que les concediese un tiempo bueno para las cosechas.

Ruego a los sacerdotes y demás agentes de pastoral que eleven oraciones al Dios de la Misericordia que nos conceda la lluvia y el clima adecuado para que nuestros campos sean fecundos; encomendamos especialmente a los sacerdotes que, cuando las normas litúrgicas lo permitan, después de
una breve y adecuada catequesis, utilicen los formularios litúrgicos que aparecen en el Misal para estas ocasiones, de manera especial las _Misas y oraciones por diversas necesidades_ (págs. 1049 y 1061 de la nueva edición del Misal; en el Misal galego, en las págs. 971ss, especialmente 981-984). La Eucaristía es, entre otras muchísimas cosas, una síntesis de toda la creación que se hace ofrenda a Dios a través de los dones de _pan y vino fruto de la tierra, de la vid y del
trabajo del hombre. _Allí donde no puedan estar presentes los
sacerdotes, animo al pueblo fiel que abra esos hermosos templos y ermitas lean y escuchen la Palabra de Dios y supliquen al Señor del Universo que nos envíe un tiempo propicio para que las cosechas sean fecundas.

A pesar de que el ambiente que nos rodea esta impregnado de un fuerte secularismo, así como de una creciente indiferencia en cuestiones religiosas, especialmente contra el hecho católico, sin embargo, las gentes de nuestros pueblos, la mayoría hombres y mujeres de una fe sencilla y recia, en medio de las dificultades sabe _MIRAR A DIOS Y A
SUS SANTOS_, y en medio de las graves dificultades alaban a Dios como Creador y Señor de todo lo creado, tal como nos lo manifiesta la carta encíclica _Laudato si´_. Elevemos también nosotros la mirada de nuestro corazón para que Dios y sus santos nos sean propicios en estos momentos de adversidad.

Se encomienda a vuestras oraciones y os bendice, vuestro siempre.

+ J. Leonardo Lemos Montanet

Obispo de Ourense

Mons. José Leonardo Lemos Montanet
Acerca de Mons. José Leonardo Lemos Montanet 51 Articles
Mons. J. Leonardo Lemos Montanet nació el 31 de mayo de 1953 en la parroquia de Santiago de Barallobre, ayuntamiento de Fene, provincia de Coruña y diócesis de Santiago de Compostela. A los 9 años se traslada con su familia a Ferrol, por destino de su padre, donde realiza los estudios hasta el bachillerato superior. Cursó el COU en el Instituto Xelmírez de Santiago de Compostela al tiempo que realizaba el propedéutico en el Seminario Mayor. Cursará los Estudios Eclesiásticos, siendo ordenado Diácono en el año 1978. En septiembre de ese mismo año será nombrado Formador en el Seminario Menor Diocesano de la Asunción. Desde este momento es socio de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El 19 de mayo de 1979 será ordenado Sacerdote al servicio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela por el arzobispo D. Ángel Suquía Goicoechea. Continuó como Formador del Seminario Menor, al tiempo que colaboraba los fines de semana en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Conxo (Santiago), hasta septiembre de 1982 en que es enviado a Roma para ampliar estudios. Allí obtendrá la licenciatura en Filosofía Teorética por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y las diplomaturas de Arqueología Sagrada, Archivística y Biblioteconomía. Más tarde, obtiene el doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, en junio de 1987, con la tesis Lo que llamamos ser humano. Ensayo sobre la antropo-ontología de Ángel Amor Ruibal. En el curso 1985-1986 empezará su actividad docente como profesor de Filosofía en el Instituto Teológico Compostelano y en el Seminario Menor de la Asunción, hasta la actualidad. Entre 1986 y 1988 ejercerá de capellán de la Residencia Universitaria Cristo Rey en Santiago de Compostela y profesor de religión en el Chester College International School. Desde septiembre de 1988 hasta junio de 2001 será Formador en el Seminario Mayor de Santiago de Compostela, labor que compaginará como sacerdote adscrito de la parroquia de S. Fernando, desde 1987 hasta la actualidad. Tras su etapa en el Seminario Mayor es nombrado Director Técnico del Seminario Menor Diocesano en el año 2001, cargo que desempeña en estos momentos. En el Instituto Teológico Compostelano, Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, desempeñará el cargo de Vicedirector desde 2007 hasta la actualidad, Director de la Biblioteca de Estudio Teolóxicos de Galicia, desde 1993 hasta 2007 y Director del Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas desde 2006. En diciembre de 2003 será nombrado por el Arzobispo de Santiago, D. Julián Barrio Barrio, Canónigo de la Catedral de Santiago de Compostela, ocupando el oficio de Canónigo-Secretario Capitular de la misma. El 16 de diciembre de 2011 la Santa Sede hizo público que S. S. Benedicto XVI lo ha nombrado nuevo obispo de Ourense.