La Ascensión del Señor

Mons. Gerardo Melgar         Qué haceis ahí plantados mirando al cielo? Esta es la pregunta que el Ángel dirige a aquellos discípulos que se habían quedado paralizados ante la ida de Jesús a los cielos.

Jesús les había encomendado un encargo, una misión que debían realizar, «id por el mundo y predicad el evangelio a toda criatura», les había dicho que debían ser testigos en todo el mundo de su mensaje y de su vida.

Ser cristiano es luchar por encontrar el equilibrio entre mirar al cielo y estar en la tierra viviendo los valores del cielo.

En nuestra vida de creyentes nos amenazan continuamente  dos peligros de los que hemos de librarnos:

• El espiritualismo. Es decir, quedarnos ensimismados con lo del cielo, olvidándonos de la tierra.

• El materialismo: vivir en la tierra, de la tierra, y para la tierra, olvidándonos del cielo. Nuestro peligro, hoy, no es quedarnos ensimismados mirando al cielo. Vivimos una época de activismo. Dejamos frecuentemente que el barro de la tierra se pegue a nuestros pies, y nos olvidamos de nuestro último destino, del cielo.

Hoy, con frecuencia, valoramos sobre todo lo contante y lo sonante. Nos sentimos interesados por todo lo material y no valoramos suficientemente lo espiritual.

El hombre actual se olvida con frecuencia de toda una serie de valores importantes del reino: Los valores de la honradez, la verdad, la autenticidad, la sencillez, la caridad, la fe, el sacrificio y la abnegación, Dios, la vida eterna, la misericordia y un largo etcétera son valores con muy escasa cotización en nuestra sociedad actual.

Se cotizan mucho más el poder, la violencia, el gozar, el tener más, la comodidad, el vivir la vida sin preocuparnos de más.

Los hombres y mujeres de nuestro tiempo tenemos demasiado fija nuestra mirada puesta en la tierra y en lo terreno y muchas veces nos olvidamos de que tenemos un destino que supera nuestra vida aquí en la tierra, nos olvidamos del cielo, de esa vida eterna después de la muerte terrena, que Cristo nos ha prometido dar si somos capaces de vivir su estilo de vida, sus valores  en esta vida y enseñarlo así también a los demás. La ascensión del señor a los cielos es para todos nosotros una llamada a mirar al cielo; a recordarnos que nuestro destino no es este mundo, porque este mundo se acaba; a valorar vivir esta vida desde los valores del Reino; a mirar al cielo para mirar con otros ojos a la tierra. a mirar al cielo para descubrir los criterios y valores desde donde debemos de transformar la tierra.

La ascensión del Señor  no es huida del mundo; es una llamada de Jesús a vivir su estilo de vida y comunicarlo a los demás y ser sus testigos en nuestro mundo; señala el tiempo y comienzo de la Iglesia en el que esta debe llevar adelante y hacer realidad el encargo de Jesús, recordad que nos ha confiado el mundo para que lo transformemos de acuerdo con su sentir y su pensar, sabiendo que para realizarlo no estamos solos y que no nos ha dejado huérfanos, que Él estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Esta es nuestra tarea, es la tarea de la evangelización del mundo que tenemos en nuestras manos y a la que nos debemos.

 A veces nos quejamos de nuestro mundo, que es un mundo materialista, hedonista y egoísta; un mundo en el que  ada uno va a lo suyo y solo a lo suyo. Este mundo lo hemos hecho entre todos como es y lo hemos hecho así, porque tenemos una mirada demasiado pequeña y corta, que nos hace pensar solo en el aquí y en el ahora, olvidándonos que existe un futuro que va más allá de este mundo y que hemos de ir preparando desde la vivencia auténtica de nuestra fe y la comunicación de nuestra propia experiencia y nuestro testimonio a los demás.

Vivamos la festividad de la Ascensión del Señor en todo su significado y revisemos si nuestra mirada esta demasiado corta, centrada plenamente en este mundo y muy poco en cielo, si estamos queriendo hacer un cielo en la tierra, lo cual no es posible, olvidándonos de que el verdadero cielo nos lo ofrece el Señor, después de que hayamos vivido este mundo y esta vida como quien es consciente que es peregrino cuyo destino es otro.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 327 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.