«Comunicar confianza y esperanza»

Mons. Juan José Omella        Este domingo, solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El pasado 24 de enero, festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, el papa Francisco hizo público el tradicional mensaje sobre la jornada de hoy, con el lema: «Comunicar esperanza en nuestros tiempos». Este año el Papa toma como referencia un versículo del profeta Isaías: «No temas, que yo estoy contigo». (Is 43,5)

El Santo Padre nos exhorta a todos a practicar «una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza». También sostiene que «la vida del hombre no es sólo una crónica aséptica de acontecimientos, sino que es historia, una historia que espera ser narrada mediante la elección de una clave interpretativa que sepa seleccionar y recoger los datos más importantes». El Papa anima a compartir la Buena Noticia a través de todos los medios tecnológicos que tenemos a nuestro alcance.

Nosotros también hemos querido avanzar en este sentido y gracias al trabajo intenso de la Delegación de Medios de Comunicación Social de nuestro Arzobispado, tenemos una página web renovada, que ya podéis visitar (www.esglesiabarcelona.cat). Queremos que sea un medio muy completo, ameno y dinámico, que se irá completando con las aportaciones de las parroquias y de las diversas instituciones diocesanas.

Nuestra Iglesia diocesana siente la llamada del Señor a colaborar de manera activa y plena en el anuncio de la bondad de Dios en medio del mar de las redes digitales. Ciertamente, hay que reconocer y agradecer el esfuerzo de tantos cristianos por dar presencia al mensaje del Evangelio en internet. Debemos estar presentes en esta red mundial en la cual se hacen patentes enormes posibilidades de comunicación instantánea y directa, superando las distancias. Es una de las nuevas redes con las que podemos salir a pescar; pero también es bueno que, con cierta asiduidad, preguntemos al Señor, en nuestra oración, dónde quiere que tiremos la red. Los creyentes debemos dar gracias a Dios por esta nueva oportunidad tan grande que Él ha puesto en nuestras manos.

Los últimos años han confirmado el título que el Concilio Vaticano II puso al documento sobre los medios de comunicación: Inter mirifica, «entre los maravillosos inventos de la técnica». El Papa, en el mensaje de este año, hace también un juicio lleno de realismo cuando dice que «el Reino de Dios está ya entre nosotros, como una semilla oculta a una mirada superficial, cuyo crecimiento tiene lugar en el silencio. Quien tiene los ojos límpidos por la gracia del Espíritu Santo lo ve brotar y no deja que la cizaña, que siempre está presente, le robe la alegría del Reino».

Ahora bien, tener más redes sociales no siempre significa tener una mayor y mejor comunicación entre los seres humanos. Debemos estar muy atentos para evitar que el acceso a internet nos conduzca al aislamiento. Por ello, esta jornada debe ser, para todos nosotros, una llamada a nuestra conciencia y a nuestra responsabilidad. Estos medios necesitan el apoyo y la cooperación de todos, pero especialmente de los creyentes, para poder realizar siempre su función y su servicio de comunicación y de comunión. Necesitamos unos medios de comunicación al servicio de la persona, de la comunión y de la verdad, que actúen siempre con un respeto exquisito por las personas. Unos medios que se esfuercen en edificar y no en destruir.

+ Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.