Fermín Labarga: “Sacerdotes seculares santos, queestán en el cielo, hay muchos”

Fermín Labarga García, profesor de Historia de la Iglesia Moderna de la Universidad de Navarra, ofreció una conferencia en el Seminario Diocesano de Plasencia sobre el tema “San Juan de Ávila y la santidad del clero secular. Perspectiva histórica”, dentro de las actividades programadas con motivo de la celebración de la Fiesta Sacerdotal de San Juan de Ávila.

¿Qué destacaría del proceso de beatificación de San Juan de Ávila?

El Maestro Juan de Ávila murió en 1569 con auténtica fama de santidad, pero su proceso de beatificación se retrasó mucho. Finalmente fue Jerónimo de Quintana y la Congregación de San Pedro de presbíteros naturales de Madrid quien inició el proceso en 1623. No obstante, como tantos otros procesos de sacerdotes seculares, tuvo la dificultad añadida de no contar con medios suficientes (humanos y económicos) para mantener activa la causa.

¿En qué se diferencia de otros procesos?

La principal característica de este proceso es que, a pesar de haberse retardado tanto (la beatificación no llegó sino en 1894), ha conseguido alcanzar la canonización de san Juan de Ávila en 1970; y no solo eso, sino también culminar con la declaración de Doctor de la Iglesia en 2012.

¿Cuántos sacerdotes seculares hay santos y de cuántos sus procesos no prosperan?

Sacerdotes seculares santos, es decir, que están en el cielo, hay muchísimos. Seguro que todos tenemos la certeza moral de haber conocido algún sacerdote santo. Pero glorificados por la Iglesia y propuestos oficialmente como beatos o santos no hay tantos. Por lo que se refiere a España, en la actualidad hay un grupo considerable de sacerdotes mártires en la persecución religiosa del siglo XX.

Con anterioridad, y relacionado con el periodo que yo estudio, que es la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII) solo hay dos santos (san Juan de Ávila y san José Oriol) y un beato (Cristóbal de Santa Catalina).

¿Solamente es el ejemplo de vida y la heroicidad lo que se tiene en cuenta en los procesos de beatificación?

Hay dos tipos de procesos: el de virtudes heroicas y el de martirio. En el proceso de virtudes heroicas hay que demostrar, además de la ortodoxia de los escritos si los hay, que el Siervo de Dios ha vivido su vida cristiana de manera ejemplar.

¿Qué importancia tiene la fama de santidad?

La fama de santidad es imprescindible para comenzar un proceso, porque significa que el Pueblo de Dios reconoce en una persona que ya ha fallecido a alguien que ha seguido con fidelidad a Cristo y que puede ser presentado como un modelo a la comunidad cristiana.

(Iglesia en Plasencia)

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