Cuando matan a un cristiano no miran si es católico, protestante u ortodoxo, lo hacen porque lleva la cruz

El primer fin de semana de mayo se celebraba en la casa de espiritualidad de Gévora el encuentro ecuménico nacional organizado por ACEMU en colaboración con la Delegación de Ecumenismo de la diócesis. En él participaba el Arzobispo Nicolaos Matti Alahad, Vicario Patriarcal de la Iglesia Siria Ortodoxa en España, con el que hablábamos

Monseñor, Siria era un país próspero, estable, y ahora lleva seis años bajo una violencia terrible. Siria fue la cuna del cristianismo.

Siria era Jordania, Líbano y Palestina, era la gran Siria, la cuna de la civilización. Pero no me voy a ir tan atrás. Hace unos años, los cristianos vivían en paz con sus vecinos de otras religiones, porque en Siria no solamente hay musulmanes y cristianos. Se decía religión para Dios y patria para todos.

Hasta el día de hoy los que viven donde continúa el gobierno sirio no tienen problemas. Los lugares que están bajo el control del ISIS, sí que tienen problemas, tanto los cristianos como los musulmanes moderados. Todos los que no admiten su ideología, sus leyes, tienen que morir sí o sí.

Continuamente los cristianos pagan este precio sea en Siria, Egipto, Irak. Esta gente nos tiene odio a los cristianos, niegan que seamos gente de Dios, nos consideran infieles y siembran su odio en sus seguidores en sus propios hijos para que maten a los cristianos.

Parece que no va a terminar.

Mientras haya gente con interés en vender armas, parece que la guerra no va a parar.

Para los cristianos de aquí, es admirable el testimonio de los cristianos sirios. Gente que pudiendo renunciar a la fe para salvar la vida, prefieren morir confesando el nombre de Jesús, incluso en su propia familia ha habido mártires. Cuéntenos.

La Iglesia Sirio Ortodoxa de Antioquía, como ha dicho Su Santidad, el Papa Francisco, es una Iglesia de mártires, desde el principio del cristianismo hasta el día de hoy. Imagínate el siglo XXI, el siglo de la tecnología y hay un genocidio contra los cristianos.

Hace 100 años el Imperio Otomano, turco, hizo un genocidio contra nosotros, contra los armenios, contra los griegos. Recuerdo que mi abuelo me contaba que su hermano murió a manos de los turcos en ese genocidio y después de 100 años justos, un biznieto suyo, que es mi sobrino, muere también porque los turcos facilitan la entrada de los terroristas a Siria. Vivimos otro genocidio contra los cristianos en Oriente Medio a manos de los turcos.

¿Cómo fue?

Tenía 23 años, ingeniero, saliendo de la Universidad pusieron un coche bomba y lo mataron. Murieron con él 17 personas más, todos jóvenes. Son mártires porque eran gente de fe. Mi sobrino ayudaba a la gente, trabajaba mucho en su parroquia, vivía su fe, era una persona de oración y ayuno. Es un ángel en el cielo. Hay otros compañeros, amigos, familiares que también son mártires en estos seis años de guerra: otros tres primos míos, vecinos… todos porque son cristianos son bombardeados o en la calle, como le ocurrió a otro primo mío en Damasco. Iba a comprar pan y al volver cayó una bomba y lo mató, se mezcló su sangre con el pan.

El año pasado, a finales de año mataron a un grupo de jó- venes que estaban viendo el partido entre el Real Madrid y el Barcelona en un restaurante. Pusieron una maleta cargada de bombas y los mataron. Ese fue el regalo de Nochevieja.

Quieren matar a los sacerdotes, a los religiosos… A día de hoy tenemos a dos obispos secuestrados desde hace cuatro años, hay sacerdotes secuestrados, los hay mártires. Destruyen iglesias, edificios religiosos, cementerios, monasterios, casas de curas… Nadie nos ayuda.

Nosotros no tenemos un país cristiano que nos eche una mano, son los feligreses que viven en Europa y Estados Unidos los que pueden ayudar a sus hermanos.

Muchos se han ido.

Sí, muchos han emigrado y muchos también han muerto en el mar escapando de la guerra.

Los cristianos están siendo muy valientes, pero cada vez quedan menos. ¿Qué pasará?

Por ejemplo, en Mosul siempre ha habido cristianos, ahora no. Han destrozado todo, no tenemos iglesias. No podemos olvidar lo que decía Su Santidad Juan Pablo II, que la Iglesia tiene dos pulmones, uno en Oriente y otro en Occidente. Hoy, el pulmón oriental está herido, tenemos que cuidarlo.

Los sirios actuales, aunque sean musulmanes, son arameos, nada que ver con los árabes; los árabes vinieron de Arabia, la gran Siria fue la cuna del cristianismo. En Antioquía de Siria se les llamó por primera vez cristianos, a los cristianos, nuestro idioma natal es el arameo, que fue el idioma de Nuestro Señor Jesucristo.

Estamos hablando de martirio y el Papa Francisco, al que usted conoce personalmente de los años que pasó en Argentina, habla del ecumenismo de la sangre: cuando matan a un cristiano, no lo hacen por ser católico, protestante u ortodoxo, lo hacen porque confiesa que Jesús es el Se ñor.

Antes hemos hablado del genocidio contra los armenios. Mis abuelos y los ancianos que he conocido me decían que aquella gente no diferenciaba entre cebolla blanca o roja. La cebolla es cebolla y los cristianos son cristianos, no importa el color. Es lo que dice el Papa del ecumenismo de sangre, cuando matan a un cristiano no miran si es católico, protestante u ortodoxo, lo hacen porque lleva la cruz. Todo el que lleva una cruz es enemigo.

Daesh rompe todas las cruces, y no solo eso, abre las tumbas de los santos. El ecumenismo de sangre existe a día de hoy más que en otras épocas, y tenemos que abrir los ojos y tenerlo claro: si no nos unimos hoy, el día de mañana podemos morir separados. Si vivimos unidos y morimos unidos en el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, mejor para nosotros. Unidos en la fe, somos más fuertes. Lo que nos une es mucho más que lo que nos separa.

La división no es voluntad de Dios

El domingo por la mañana Monseñor Matti asistía a la Ecuaristía presidida por don Celso en la Catedral de Badajoz. En ella el Arzobispo de Mérida-Badajoz recordaba que el ecumenismo fue “uno de los principales propósitos por los que San Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II, que ha sido esa luz potente que ha guiado a la Iglesia durante estos ultimos 50 años.

“La división entre los cristianos contradice abiertamente la voluntad de nuestro único Señor y Maestro; es un escándalo para el mundo y daña la causa santísima de la predicación del Evangelio a los hombres de toda raza, pueblo y nación. Pero el Señor de los siglos a través de su Santo Espíritu – como nos enseña el Concilio – infunde hoy en nuestros corazones, con mayor abundancia, el deseo de la unión”, dijo.

“El amor de Dios para con nosotros en esto se manifestó: en que el Padre envió al mundo a su Unigénito Hijo para que, hecho hombre, regenerara a todo el género humano con la redención y lo congregara en unidad”, continuó don Celso.

Este Hijo Unigénito hecho hombre es nuestro Buen Pastor y nuestro único Pastor; nosotros somos su humilde rebano, llamados a participar en su admirable victoria sobre el pecado y la muerte, como hemos pedido en la bellísima oración colecta de la liturgia eucarística de este domingo.

(Juan José Montes – Archidiócesis de Mérida-Badajoz)

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