Dos nuevos diáconos al servicio de nuestra Iglesia Diocesana

Mons. Àngel Saiz Meneses    El cuarto domingo de Pascua, conocido como el domingo del buen Pastor, la Iglesia nos invita a rezar para que no falten vocaciones sacerdotales y religiosas en las comunidades cristianas. Es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, promovida por la Santa Sede que este año tiene como lema “Empujados por el Espíritu para la Misión”, porque el papa Francisco ha querido centrarla en la dimensión misionera de la vocación cristiana.
“Invierno vocacional” es una expresión que se escucha últimamente con frecuencia. Es cierto que la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas en los países de la Europa occidental es cada vez más preocupante, aunque a la vez en otros lugares del mundo tiene lugar un gran florecimiento. No hay espacio en esta carta como para analizar las causas, pero me gustaría señalar que nos encontramos en un momento histórico de profundas transformaciones. Según el escritor estadounidense Alvin Toffler, nos hallamos en la tercera ola, la de la revolución tecnológica, un proceso de cambios similar a las revoluciones agrícola e industrial. Señala que esta nueva civilización trae consigo nuevos estilos de vida, nuevas formas de trabajar y de relacionarse, nuevos modos en la economía y la política, y en definitiva, una nueva forma de pensar y de vivir. Considera que esta revolución tecnológica es la más profunda estructuración creativa de todos los tiempos, como una síntesis a gran escala de la historia de la humanidad.
Pues bien, en este nuevo contexto que se va produciendo no podemos quedar paralizados por el desconcierto. Hay que seguir elevando la mirada hacia lo alto, reafirmarnos en una concepción integral del ser humano que se convierte en buena noticia: el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y llamado a desarrollar todas las capacidades y potencialidades que ha recibido. Los avances de la ciencia y de la técnica no son un problema para el creyente, al contrario, son la realización del mandato que el hombre recibe del Creador tal como recoge el libro del Génesis: crecer, multiplicarse y perfeccionar la obra de la creación. El problema se presenta cuando los avances técnicos nos llevan al olvido de Dios y a la despreocupación por las cuestiones fundamentales sobre el origen y destino trascendente del ser humano. El problema consiste en sustituir a Dios por la riqueza, el confort, el progreso, la tecnología, con la consiguiente pérdida de sentido, con el vacío existencial.
Retomemos el tema de la oración por las vocaciones. El Santo Padre nos recuerda en su mensaje que Jesús camina con nosotros. Y esa es nuestra fuente de confianza frente a las dudas e interrogantes personales o ante la dureza de la situación actual, que podría llevarnos al desánimo. La contemplación de Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús, nos ayuda a reavivar la confianza; también nos conforta la parábola de la semilla que crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios. Jesús hace germinar la semilla del Reino que, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, sigue creciendo sin que el sembrador sepa cómo (Cf. Mc 4,26-27). Por eso hemos de trabajar en la Pastoral Vocacional con esperanza y rogar al Señor nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Pidamos al Señor que nos dé sacerdotes y religiosos entregados, que sean un signo vivo de su amor misericordioso. Demos gracias a Dios, también, porque el próximo domingo ordenaré dos nuevos diáconos al servicio de nuestra diócesis: Víctor Galindo y Carlos Valenciano.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
Acerca de Mons. Josep Àngel Saiz Meneses 395 Articles
Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.