¡Lo más «sensato» e «inteligente», sigue siendo apuntarse a religión!

Mons. Ángel Pérez Pueyo              ¡A qué juegan, quienes, apelando al Estado, pretenden tergiversar «laicidad» (Estado civil que prescinde de la educación religiosa) con «aconfesionalidad» (Estado que no tiene ninguna confesionalidad religiosa precisamente para poder preservar la libertad educativa de todos)! España, que yo sepa, no es un país laico sino aconfesional. El matiz puede resultar sutil pero no baladí.

A quiénes pretenden engañar unos u otros «a estas alturas de la partida»! Por más que algunos intenten «embaucarnos» («manipularnos»), cualquier persona «sensata» e «inteligente», aunque no sea creyente ni practicante, se percatará de las motivaciones reales que mueven a unos y a otros. También de las consecuencias que puede tener la «educación laica» (sin Dios) que algunos propugnan. De forma nada inocente, porque lo que está en juego es combatir el modelo antropológico cristiano de la sociedad, bajo un revestimiento de igualdad, modernidad, autenticidad y libertad ficticias, intentan privar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, nada menos, que de una de las dimensiones constitutivas que tiene todo ser humano, la dimensión de trascendencia. Y así tratar de usurpar el anhelo de felicidad eterna que se halla impreso en todo corazón humano.

Como dije abierta y claramente en el Pregón de Semana Santa, no me asusta que algunos nieguen, ignoren o silencien a Dios en sus vidas… Ha sido la tentación de todo hombre y mujer a lo largo de la historia. Lo que realmente me conmueve es su incoherencia ya que son ahora ellos mismos los que se postulan para tratar de suplantarle. Pero lo más «fuerte» es que pretendan obligarnos a TODOS a «adorarles» como si realmente fueran los verdaderos «dioses» del siglo XXI y a obedecer ciegamente sus criterios, legales aunque no siempre justos, simplemente porque obtuvieran un puñado más de votos, algunos de ellos «amprados».

La vida suele encargarse, tarde o temprano, en poner a cada uno en su lugar. Hasta ahora, mi pobre experiencia, me asegura que únicamente la transparencia, la coherencia y el servicio desinteresado a los demás suelen abrirse camino. Los cristianos, aunque en ello nos haya ido tantas veces la vida, hemos tratado de mostrar abierta y claramente cuál es nuestro verdadero origen y destino: el «haber sido llamados a vivir eternamente, en la LUZ del amor de AQUEL que un día nos creó». Y apelando al legado de nuestros mayores, seguimos creyendo que aunque logren « matar a Dios» jamás podrán acallar su voz… porque seguirá resonando en el interior de nuestro corazón.

Me resulta también paradójico que la mayoría de los axiomas educativos que se esgrimen como fundamento de una «educación laica» (sin Dios): la libertad, la tolerancia, el diálogo, el respeto, la dignidad… sean valores todos ellos entresacados del Evangelio. Y pese a todo, cuando los creyentes tratan de interiorizarlos en el corazón de sus hijos se les niegue el «pan y la sal» o se les obligue a «comulgar con ruedas de molino».

La Iglesia, como buena madre, aunque cuente con no pocas arrugas o cicatrices, merced a la «necedad» de sus propios hijos, trata de ofrecer a todos una educación que visibilice sobre todo el AMOR que Dios nos tiene y nos ayuda a liberar esta poderosa energía que es capaz de transformar al mundo y a las personas. Jesucristo sigue siendo el modelo antropológico que nos permita construir la «civilización del amor». Aunque los cristianos no siempre hayamos sabido estar a la altura del Maestro, fue Él quien revolucionó el mundo con su modo de ser y de proceder. El giro que propuso fue de tal envergadura que cambió radicalmente la ley que estaba establecida en aquel tiempo: el perdón en vez de la venganza y el amor al enemigo en vez del odio, las dos últimas antítesis del Sermón del Monte. ¡No conozco todavía un Proyecto tan humanizador que transforme el mundo…! Por esto he tratado de interiorizarlo en mi vida y realmente me siento libre, fecundo y feliz.

Si necesitáis algunos testimonios que animen a vuestros hijos a cursar religión os puedo ofrecer varios. Para abrir boca os comparto un fragmento de la carta, tan clara como lúcida, que Jean Jaurés, socialista francés, envió a su hijo para no eximirle de la clase de religión: «no hace falta ser un genio, hijo mío, para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen la facultad de serlo». También un trozo de la carta de Alejandra, Master en Psicología de la Educación, agradeciendo a su profe de religión no sólo su crecimiento personal sino la madurez que le proporcionó para contemplar el mundo de forma crítica. O uno de los múltiples ecos que he recibido del Pregón de Semana Santa: «la parte que más me ha conmovido, Ángel, ha sido la de las evidencias elocuentes, porque me ha tocado vivirlas en carne propia. Durante unos 15 años me dediqué a la Ciencia y también me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podamos nosotros explicar y que el misterio de la existencia sólo puede conocerse y entenderse mediante lo sobrenatural (trascendencia)». Desde el conocimiento e interiorización de estos valores es desde donde tratamos de educar a vuestros hijos en la escuela. De los padres, como responsables últimos de la educación de vuestros hijos, dependerá que os atreváis a EXIGIR a quienes han sido elegidos a VUESTRO SERVICIO, a través de las diferentes instituciones, que lo hagan con altura de miras y desde el máximo respeto y libertad de cada persona.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.