El cristiano ante el 1 de mayo

Mons. Salvador Giménez            Dice el papa Francisco en la encíclica “Laudato Si’ “El treball és una ncessitat, sorgeix del sentit de la vida en aquesta terra, camí de maduració, de desenvolupament humà i de realització personal” (núm 128). En la misma línea publicaban una nota los obispos de la Tarraconense el pasado mes de octubre sobre el trabajo decente animando a las entidades obreras cristianas en su acción por dignificar el mundo laboral. Tal vez es un buen momento, el día 1 de mayo, para recordar la gran problemática del trabajo, del paro y de las responsabilidades que debe asumir cada grupo social. Por supuesto todo ello desde la óptica cristiana.

nbsp;           En un reciente estudio de la pastoral obrera se reflexionaba sobre la situación actual del trabajo en Cataluña y, a pesar de la recuperación económica y la disminución del paro, de las muchas familias que quedan con gran parte de sus miembros en situación muy precaria o con unas condiciones de trabajo no demasiado dignas. Se hablaba de la necesidad de un trabajo decente para la persona y para la sociedad y para explicar este concepto se recurría a unas palabras del papa Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Veritate (63) que decía que el trabajo “sigui una expressió de la dignitat esencial de tot home o dona… lliurement elegit… que associi als treballadors al desenvolupament de la seva comunitat… i que tots siguin respectats… evitant tota discriminació… que permeti satisfer les necessitats de les fam´´ilies i escolaritzar els fills…” Es un buen resumen que a todos nos interpela y nos pone ante el espejo de nuestra responsabilidad. Nos lo recodaba ya el Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium el Spes, núm 26, “El treball és un dret fonamental i un bé per a la persona humana”. Desde estas consideraciones se hace una llamada a las instituciones políticas, económicas y sociales para que se busquen soluciones dignas para todos como un claro compromiso a favor del bien común.

  Es una jornada con una larga historia a sus espaldas. El sistema socioeconómico que se asentó en el mundo occidental en los inicios de la llamada revolución industrial provocó excesos de presión sobre el factor humano (las personas) en beneficio del factor económico (el capital) y explotó con la condena a prisión o a muerte de un grupo de obreros tras una huelga por reclamar reducción de la jornada laboral a ocho horas (Chicago 1886). Años después y en recuerdo de aquellos compañeros se instituyó esta jornada del trabajo en la que las reivindicaciones laborales varían según las épocas con la pretensión de que las personas sean el centro y lo más importante en el sistema creado. Por supuesto que siempre habrá peticiones de mejora, siempre existirá la exigencia por la dignidad humana en el mundo del trabajo, siempre se tratará de solicitar nuevas condiciones laborales, la conciliación familiar y, sobre todo, la lucha por la igualdad económica.

 Los cristianos no podemos permanecer al margen de estas exigencias ofreciendo las palabras y gestos de Jesús de Nazaret como un modelo de relaciones humanas, basadas en el respeto, el diálogo, el encuentro fraterno y la solidaridad. Y eso mismo debe llegar también al ámbito de las relaciones laborales donde la defensa de los más débiles no puede ser nunca olvidada.

 Hay en la actualidad un sector grande con trabajo precario. Pero es mucho más sangrante contemplar el sector de los parados o el gran mundo de las personas migradas con unas circunstancias nefastas para su supervivencia o la inmensa masa social de los países pobres con las indignas condiciones laborales, sobre todo de los niños y de las mujeres. Los cristianos deseamos que quienes tengan trabajo, sin olvidar sus justas peticiones, pongan en un lugar preferente de sus reivindicaciones a los grupos más débiles de nuestra sociedad. Que sean solidarios con los que más sufren en este contexto social. También la Iglesia recuerda que todos, especialmente los responsables sociales, deben luchar por eliminar las injustas y crecientes desigualdades que se presentan y que oprimen a grandes sectores de nuestro mundo actual.

 + Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.