Una voz del mundo obrero en el interior de la Iglesia

Aprovechamos la celebración del Día del Trabajo para presentar algunos rasgos de la Pastoral Obrera en nuestra comunidad. Actualmente somos dos delegaciones, en Huesca y en Zaragoza, con el objetivo de fomentar la evangelización del mundo obrero, entendido como las personas del trabajo y sus familias.

Una tarea que tratamos de concretar a través de la formación de militantes que sean testigos del Evangelio en su vida, su trabajo y su compromiso, y mediante la promoción de un laicado responsable ante los problemas sociales, especialmente los relacionados con el mundo del trabajo. También nos proponemos ser una voz de Iglesia respecto a las situaciones y problemáticas que vive el mundo obrero, así como ser una voz del mundo obrero en el interior de la Iglesia.

Para lograrlo organizamos diversas actividades, en torno a fechas o situaciones significativas: Día del Trabajo Decente; Día de la Mujer Trabajadora, 1º de mayo… y, en ocasiones, trabajando con otras delegaciones y asociaciones.

La economía mejora, los trabajadores no

Constatamos cómo, a pesar de la mejora de algunos indicadores económicos, no está teniendo lugar una recuperación o mejora para la inmensa mayoría de la población, sino que la precariedad, el incremento de las desigualdades, el riesgo de exclusión social o la pobreza estructural parecen configurarse como elementos propios del nuevo modelo de sociedad.

Un botón de muestra: según la Encuesta de Condiciones de Vida del año 2015, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el riesgo de pobreza y exclusión social ha aumentado su porcentaje entre las personas ocupadas hasta el 18,1%, las desempleadas hasta el 61% y las jubiladas hasta el 12,6%.

Creemos que estas situaciones tienen mucho que ver con la proliferación del trabajo indecente, consecuencia de un sistema económico profundamente injusto, basado en la acaparación de riqueza y poder en manos de unos pocos. También en la “nueva idolatría del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”, como apunta el papa Francisco en ‘Evangelii gaudium’.

Además, en esta misma encíclica, el santo padre reflexiona sobre el sistema económico: “Algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Sin embargo, esta opinión jamás ha sido confirmada por los hechos” y “expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando”.

La persona, en el centro

En la misma ‘Evangelii gaudium’, el papa Francisco nos ofrece unas claves fundamentales para actuar: “En el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida”. Libertad, creatividad, participación y solidaridad son dimensiones necesarias para lograr la que la persona ocupe el centro del trabajo, la economía, de la política. Por otra parte, Benedicto XVI nos recordaba en ‘Caritas in veritate’ la necesidad de “un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer”.

Estas son algunas de las claves que orientan nuestra reflexión y nuestro quehacer, y a las que invitamos a sumarse a la comunidad eclesial, al igual que a las siguientes eucaristías organizadas con motivo del primero de mayo: el viernes 28 de abril, en la parroquia del Perpetuo Socorro de Huesca, a las 20.00 horas; y, en Zaragoza, el domingo 30 de abril, a las 20.00 horas, en Nuestra Señora de la Esperanza (Pablo Neruda, 33).

(Francisco José Pérez, Pastoral Obrera de Zaragoza – Iglesia en Aragón)

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