«Ningún niño sin colonias»

Mons. Juan José Omella Omella         Este mes de mayo la Fundación Pere Tarrés inicia la campaña «Ningún niño sin colonias». Un año más, y ya van sesenta, miles de niños en situación de vulnerabilidad se beneficiarán de esta acción educativa y social.

Me parece necesario poner en valor esta obra diocesana y el trabajo de muchas parroquias e instituciones que trabajan para que el verano sea un tiempo de recreo y descanso, pero también un tiempo educativo, sobre todo a través de las colonias, los campamentos y los campamentos urbanos para los niños, adolescentes y jóvenes que organizan tantos centros de educación en el tiempo libre y grupos scouts.

Aunque los datos macroeconómicos indican una mejora de la economía, ésta aún no llega a las familias que peor lo están pasando. Quizá no somos aún conscientes del hecho de que en Cataluña uno de cada cuatro niños vive por debajo del umbral de la pobreza, y las actividades de ocio son de las primeras que las familias con menos recursos no se pueden permitir. En verano, la red que protege a estos niños durante el curso disminuye y su situación se agrava: los niños están más tiempo en casa o solos y se producen cambios en la relación con sus referentes y laxitud en los hábitos y las normas.

Para favorecer que un buen número de estos niños y niñas puedan ir de colonias o a un campamento de verano, la Fundación Pere Tarrés pone en marcha esta campaña que permitirá becar a más de 4.000 niños por un importe cercano al millón de euros. Durante el verano se prevé que 20.000 niños y jóvenes participen en más de 400 colonias y campamentos urbanos, dinamizados por unos 4.000 monitores, la mayor parte de los cuales con una implicación voluntaria.

Ante esto, el esfuerzo de la Fundación -y de otras instituciones, públicas o privadas- está orientado a garantizar el acceso al ocio de estos niños y jóvenes, a fin de que, en un entorno tranquilo y estructurado, se relacionen con otros niños y jóvenes de su misma edad. Es una buena manera de ayudarles en su desarrollo integral como personas. En los últimos años se ha constatado que las peticiones de becas han tenido un incremento del 344%.

Para este verano, la campaña de la Fundación Pere Tarrés se propone tres puntos clave: sensibilizar sobre la trascendencia de la educación en el tiempo libre, movilizar recursos y destinarlos a la realización de estas actividades. Me complace destacar que se hace un trabajo en red con otras entidades como parroquias, servicios sociales, escuelas, Cáritas y los mismos centros de educación en el tiempo libre. La asignación de becas se hace siguiendo un procedimiento muy realista que examina la situación socioeconómica de cada niño para asignarle la ayuda y la actividad más adecuada. Los beneficiarios directos son los niños que reciben las becas, pero indirectamente también se benefician las familias.

Las actividades de educación en el tiempo libre ofrecen unos beneficios que van más allá de jugar y pasarlo bien; trabajan valores, emociones y dimensiones como la espiritualidad y la sociabilidad. Gracias a la educación en el tiempo libre, se consigue educar más allá de las paredes de la escuela. Es una forma efectiva de facilitar la adquisición de valores y competencias y dar a los niños la oportunidad de acercarse a Jesucristo.

+ Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.