El mes más hermoso

Mons. Jaume Pujol            Al comenzar el mes de mayo, su simple enunciado alegra nuestros corazones. Ningún otro mes está tan ligado a la alegría de la vida en todas sus manifestaciones. Voy a referirme a tres de ellas.

La primera característica de este mes, en el hemisferio norte, es la culminación de la primavera, con su estallido de flores de diversos colores. Los cereales van granando, los frutales son polinizados, las vides ven brotar hojas y pámpanos, y todo nos recuerda aquel evangelio que nos habla de los lirios del campo y las aves del cielo.

Es un toque de atención para que no nos dejemos arrastrar por nuestras inquietudes y preocupaciones más allá de lo razonable. Para que pongamos nuestra esperanza en Dios, y sepamos apreciar el silencio y el descanso. Es un mes para que, además de consultar el móvil, contemplemos la belleza de la creación, que se nos ofrece en todo su esplendor.

Segunda característica: mayo, en la tradición cristiana, es el mes de María, y así lo experimentamos desde nuestra edad escolar. Son muchas las tradiciones que lo hacen mariano, como las romerías. La palabra romero viene del peregrino que va a Roma, y por extensión a todos los santuarios. Este año tendremos el pensamiento especialmente en Fátima, que recibirá la visita del Papa Francisco en el centenario de la primera aparición de la Virgen María a los tres pastorcitos.

La devoción a la Virgen, las romerías, el rezo del Rosario, son costumbres populares que lejos de pasar de moda conviene estimular. Los últimos Papas insisten en el amor a la Virgen, Madre de Misericordia, como un atajo que nos conduce al Señor o nos devuelve a él cuando nos hemos alejado.

La tercera característica que me parece conveniente destacar es que durante mayo suelen celebrarse la mayoría de las primeras comuniones. Bien lo saben los padres de familia y los párrocos. Hacer la Primera Comunión es recibir por primera vez la Eucaristía, entrar en la intimidad de Jesucristo.

Corresponde a los padres y catequistas preparar bien a los niños para este momento, para que no se quede todo en una fiesta social, regalos y comidas. Es importante que sea un punto de partida, no de llegada como parece a veces.

Mayo será el mes más hermoso del año, si vivimos intensamente estas diversas facetas: el amor a Dios, a la Virgen y a la naturaleza que nos rodea.

 

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.