La Cátedra Rielo analiza las virtudes, valores y compromiso social

La Cátedra Fernando Rielo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de Salamanca ha organizado hoy una jornada titulada ‘Virtudes, Valores y Compromiso Social’. En el acto han participado expertos de Filosofía Moral y Política, Ética Económica o Psicología de la Educación, entre los que ha destacado la presencia de Adela Cortina Orts, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, quien presentó la ponencia titulada ‘¿Valores femeninos, valores masculinos? El patrimonio axiológico de la humanidad’.

La Cátedra ha sido inaugurada por Jesús Conill Sancho, catedrático de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia, quien ha realizado una ponencia sobre ‘El estatuto de las virtudes y de los valores’. Durante su intervención, el experto se ha referido a la noción de virtud que «proviene de Grecia. Es un concepto físico que radica en la naturaleza, incluso el alma es un principio vital. Por eso las virtudes son todas las disposiciones no solo las morales». El profesor explicó que la filosofía griega empezó siendo física, pero posteriormente se utilizó la filosofía ontológica: «el registro físico ontológico es la matriz y sirve como base de las virtudes éticas para que el ser humano consiga vivir bien (…) el ser humano se prefecciona a través de las virtudes, se cultiva aquello que tenemos en la mejor disposición hacia la vida buena». Conill Sancho se ha referido a los dos principios en los que deben basarse las ‘virtudes’. El primero se refiere a la radicación de la naturaleza: «las virtudes son disposiciones habituales que nos capacitan en nuestra excelencia». El segundo principio se refiere al carácter comunitario que deben tener las virtudes «en Grecia no era una naturaleza desligada de la convivencia, sino que se aprende en comunidad. Las virtudes comunitarias tienen la ventaja que la comunidad las ensalza», afirmó. El filósofo se ha referido a la crisis que experimentan estos principios en el mundo moderno y contemporáneo y se ha cuestionado «¿qué es más natural, la venganza o el perdón? En el siglo XXI Ia venganza parece natural y es una reacción comunitaria», indicó. Para el experto «en la modernidad se genera un problema porque los contextos culturales cambian» y se presentan dos respuestas modernas: la primera basada en el sentimiento de la Escuela Escocesa «donde la simpatía es la virtud fundamental», y la segunda es la filosofía Kantiana «en la que el respeto es el sentimiento fundamental». Para concluir Conill se ha referido a Ortega y Gasset y a su concepto de los ‘valores’ y las dificultades de nuestro tiempo «los valores no son fruto de nuestra proyección, tienen algo de objetivo, de real (…) La realidad no se puede entender exclusivamente en sentido cósico sino que es relacional. Y la vida necesita preferencias, esto supone un nuevo modelo de ver la realidad», concluyó.

Por su parte, el presidente de la Escuela Idente, José María López Sevillano, pronunció la conferencia ‘Las virtudes y valores como patrimonio ontológico de la persona humana’. El presidente realizó un análisis de la propuesta de Fernando Rielo incluyente y dialogante quien expresó «que la estructura del ser humano parte de un concepto experiencial de la relación, nada puede pensarse sino en relación y los humanos saben que sus relaciones no deben ser de cualquier manera», indicó. Y se refirió a los tres niveles: corpóreo, anímico y espiritual a los que se refería Rielo y que relacionados constituyen la naturaleza humana «el espíritu es lo que hace al humano persona entre personas y es psicosomatizado». El experto se refirió también a los cuatro ámbitos: personal, social, religioso y cósmico de los que hablaba Rielo y al patrimonio genético. También habló de la concepción mística de la ‘ontología’ donde «creación y evolución se dan conjuntamente en el proceso cósmico. La materia inerte es incapaz de producir vida y el ser humano dejaría de existir sin conciencia ontológica», destacó. Para finalizar, el experto se refirió al concepto en Rielo del ‘amor’, «en el que se centra la belleza de la virtud, es el motor de la historia de la vida, es la síntesis de todas las virtudes, es comunión», concluyó.

La mañana ha concluido con las conferencias ‘Antropología de las adicciones y rehumanización: un modelo de compromiso social’ a cargo del profesor de Filosofía de la Universidad Complutense, José Luis Cañas Fernández, y ‘La toma de decisiones empresariales, desde un paradigma más humano’ a cargo de Cristina Díaz de la Cruz, miembro de la cátedra de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia de Comillas.

Esta tarde, ha sido la catedrática de ética y Filosofía de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Adela Cortina Orts, la que ha pronunciado la conferencia ‘¿Valores femeninos, valores masculinos? El patrimonio axiológico de la humanidad’. En su intervención, Cortina ha destacado que «los países para ser justos necesitan tener capital físico, capital económico y capital social, porque las instituciones no funcionan si no hay redes de relación social y no hay confianza». Para la filósofa el capital ético es indispensable «el capital ético de un país que pretende ser justo tiene que tener en cuenta unos valores fundamentales para encarnarlos en los hábitos y costumbres, en la vida cotidiana, en las instituciones, para que pueda cumplir la meta de construir sociedades justas».

Para Cortina Orts históricamente se ha producido una distribución de todos los valores positivos y negativos en dos grandes lotes atribuidos a las mujeres y a los hombres: «los grandes pensadores han defendido esa propuesta y se ha legitimado esa distribución de los dos tipos de valores (…) Creo que eso es un procedimiento ideológico para recluir a las mujeres en la vida privada y dejar a los varones en la vida pública», afirmó. «Las mujeres se pueden dedicar al hogar, al romanticismo, a la miseria y los varones son los que tenían que estar en la vida política y económica». La filósofa plantea la hipótesis de que «lo que se quiere es apartar de la vida pública esos valores que normalmente se atribuyen a las mujeres: el amor, la benevolencia, la compasión, la preocupación por los más débiles, que la red social no se destruya, etc». Las virtudes masculinas como la justicia, la imparcialidad, la capacidad de negociar se encuentran en la vida pública ,»y lo que se ha hecho es que se mantengan las virtudes femeninas en la vida privada e impedir que pasen a la vida pública», afirmó. Para la experta «la vida pública no es compasiva y la gran tradición que se ha hecho del capital ético de los países es que los valores femeninos se encuentren en la vida privada, se impida que en la vida pública estén presentes».

A juicio de la catedrática ha habido una pequeña evolución, a partir de los años 80, en los que la ética tiene dos voces morales: la justicia y la compasión, «pero en el siglo XXI tenemos que dar el siguiente paso en el que la voz ‘femenina’ tiene que pasar a la vida pública, porque tener unos valores u otros es cuestión de personas, no de sexos». Los valores del cuidado, la compasión, la solidaridad se han dejado para la familia, las ongs y gran cambio de nuestro siglo es pasarlos a la vida pública». La profesora se ha referido desde el punto de vista de la filosofía moral a la importancia de las emociones en la vida pública y del cuidado de la tierra y ha aludido al concepto que presenta en su nuevo libro Aporofobia, el rechazo al pobre, en el que la experta analiza el rechazo al extranjero pobre, como principal preocupación de Europa «no molestan los extranjeros, sino los pobres», concluyó.

La Cátedra ha concluido con la ponencia ‘Perspectivas de la Inteligencia Moral’, a cargo de Luis Fernando Vílchez Martín, psicólogo y profesor emérito de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.

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