Ir a Galilea

Mons. Àngel Saiz Meneses                   Cuando visitamos Tierra Santa, uno de los lugares que más impresiona es la Basílica del Santo Sepulcro, que alberga el lugar de la crucifixión y la tumba donde fue depositado el cuerpo del Señor. Su muerte en la cruz fue contemplada por numerosos testigos presenciales; en cambio, no tenemos descripción alguna del acontecimiento de la Resurrección. Los evangelios relatan que las mujeres, pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron a ver el sepulcro, y lo encontraron abierto y vacío. Un ángel del Señor les comunicó que había resucitado. Ellas marcharon para anunciarlo a los discípulos, y precisamente en aquel momento se encontraron con Jesús, que les dijo: «No temáis; id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (Mt 28, 10).

Qué significa para los discípulos ir a Galilea? ¿Qué significa volver a Galilea? ¿Por qué Galilea es el lugar de encuentro con el Resucitado? Conviene recordar que Galilea ha sido el escenario principal de su predicación y de su actuación. En Galilea se pronuncia el “Sermón de la montaña”, las Bienaventuranzas y el Padrenuestro, la mayor parte de las parábolas, su enseñanza sobre los publicanos y marginados. Galilea es el lugar de la llamada de los discípulos. Allí le han visto sus discípulos orar, curar a los enfermos, perdonar los pecados, liberar de espíritus inmundos, acoger a todas las personas, sembrar en los corazones una esperanza nueva.

Pero ahora hay algo más. El relato de la Resurrección según San Mateo apunta a Galilea, con el objetivo de “ver” a Jesús. Los discípulos fueron al monte que Jesús les había indicado, y al verle, lo adoraron. Entre las experiencias anteriores y el nuevo encuentro con Jesús ha tenido lugar la Pasión, Muerte y Resurrección. El “ver a Jesús”, el encuentro con Cristo resucitado, es el fundamento para su misión de testigos. Son apóstoles, testigos enviados, en tanto que han visto a Jesús, han convivido con él, han sido testigos de su vida, pasión, muerte y resurrección. Esta escena sintetiza la experiencia pascual  de los discípulos. Jesús se les acerca y los confirma en su misión desde una nueva dimensión, y los envía a hacer discípulos a todos los pueblos.

¿Qué significa para nosotros ir a Galilea? Significa renovar y actualizar el encuentro con Cristo, redescubrir nuestro bautismo como inicio de una nueva vida de hijos de Dios, llamados a desarrollar en plenitud nuestra realidad de hijos de Dios, llamados a la santidad y al apostolado. Volver a Galilea significa reavivar el carisma, la gracia que hemos recibido y que hemos de hacer fructificar, significa recrear la experiencia de encuentro con Cristo, que pasó por mi lado, que se hizo el encontradizo en el camino, y me llamó también a anunciar la buena nueva del Evangelio, a construir un nueva humanidad, porque él hace nuevas todas las cosas.

Los apóstoles no habían acabado de entender el mensaje de Jesús y discutían camino de Jerusalén quién de ellos era el más importante, más aún, cuando llegó el momento de la pasión no estuvieron a la altura de las circunstancias. Pero el Señor les encarga ir a Galilea para encontrarse con él, para recibir su nueva instrucción y su mandato misionero, a partir de la cruz y de la resurrección. Cuando nos alejamos del camino, cuando no estamos a la altura, cuando malbaratamos el don de Dios, Cristo resucitado siempre nos espera en Galilea para ofrecernos su luz y su gracia y para confirmarnos en la misión.

Con estas reflexiones os deseo a todos una Feliz Pascua de Resurrección.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.