Propiedad privada y bien común

Mons. Jaume Pujol             Una de las piezas de oratoria política más famosas fue el discurso inaugural de la presidencia de John Kennedy en enero de 1961, al cual pertenece esta frase: «Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país».

La Doctrina Social de la Iglesia aborda con claridad la relación entre el individuo y la comunidad, entre la propiedad privada y el bien común. Y hoy, siguiendo los comentarios que vengo haciendo sobre este cuerpo doctrinal, deseo detenerme en esto.

El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad y no debe postergarse a las ventajas que cada uno puede obtener para sí mismo. Compete a todos los particulares y también al Estado, pues es la razón de ser de la autoridad política.

¿Significa esto que la propiedad privada no es lícita? De ningún modo. La propiedad privada procede de lo que uno ha conquistado con su trabajo legítimo, es una ampliación de la libertad personal y asegura a cada cual un espacio de soberanía necesaria para la autonomía personal y familiar. Es además un elemento esencial de la política económica, como lo ha demostrado la historia, porque responde a la misma psicología humana.

Que la Iglesia sea favorable a la propiedad privada, no significa que la considere un derecho absoluto. La tradición cristiana siempre ha considerado que el bien particular no puede desentenderse del bien común; lo contrario sería egoísmo y falta de justicia social. Por este motivo llama a un justo reparto de la riqueza y denuncia la escandalosa diferencia entre personas y sociedades.

Los bienes de la creación son para la humanidad entera. Hay un deber de no tener inoperantes los bienes poseídos. Los cristianos no debemos tener las cosas propias como exclusivamente nuestras. La opción preferencial por los pobres, bien entendida, no es sino la aplicación del Evangelio a la conducta de un seguidor de Jesucristo. Compartir es un verbo que debemos practicar si queremos ser discípulos de Aquel que nos enseñó que somos hermanos.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.