El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas            En una reciente carta semanal daba una definición inicial de lo que se entiende habitualmente por maternidad subrogada. Se trata de la práctica de concebir fuera del matrimonio mediante las modernas técnicas de inseminación, de gestar y dar a luz un niño con la ayuda reproductiva de una mujer que no es la propia esposa y con la intención de renunciar a la criatura y entregarla al momento de nacer a una/s persona/s con la/s que se ha llegado a un acuerdo monetario antes de la concepción o gestación.

Los tipos posibles de maternidad subrogada son muy numerosos, respondiendo a las múltiples combinaciones que pueden darse conjugando el factor genético, la mujer encargada de la gestación y la crianza del niño. Tenemos, por ejemplo, la pareja que comisiona un hijo a una mujer con la firma de un contrato. El que comisiona puede ser sólo el varón, que será además el padre genético si proporciona el material genético. Si además corre a cargo de la crianza del niño se llama habitualmente padre natural. También la mujer puede encargar el hijo y será la madre genética si provee, a su vez, el material genético. Tenemos también la madre que lleva a cabo la gestación, sin contribución genética y sin que se ocupe de la crianza del niño. Se denomina madre natural a la mujer que concibe, gesta y da a luz al niño. Tenemos también la llamada pareja de crianza que se limita a criar al niño. Se suele denominar madre adoptiva la mujer de la pareja que comisiona el niño y que se limita a adoptarlo una vez nacido como resultado de un acuerdo de maternidad subrogada (en España, se habla de adopción en un sentido muy distinto). La lista de posibles tipos de maternidad subrogada podría ampliarse mucho más. Baste sin embargo lo dicho para mostrar cómo la maternidad subrogada, combinada con las técnicas modernas de reproducción humana, altera radicalmente nuestro concepto de maternidad.

No se ha de pensar que estamos ante un fenómeno enteramente nuevo. Es significativo que este tipo de prácticas han sido habituales a lo largo de la historia, especialmente en los momentos en que la poligamia y la esclavitud han tenido mayor aceptación social. Así, las esclavas se convertían con frecuencia en madres subrogadas, en substitución de la esposa del padre genético. Hoy el fenómeno de la maternidad subrogada es con frecuencia resultado de los intereses económicos en juego. La mujer que sin ser la pareja o la esposa del padre genético, concibe y gesta la criatura, o la que se limita solo a la gestación lo hace mediante un contrato que le asegura una suma de dinero.

El hecho de la remuneración por  un “servicio” como éste representa una primera y grave objeción contra la maternidad subrogada, pues se estaría violando las leyes contra la esclavitud y el estatuto de la adopción; se estaría, además, ante un caso de explotación de la madre subrogada y se asistiría a un tratamiento deshumanizado del niño. Se podría hablar de la venta de una criatura y, por tanto, de un tipo particular de esclavitud, ya que la madre entrega a su hijo por una cantidad de dinero.

Por otro lado, las capacidades de una mujer para la concepción o gestación están íntimamente relacionadas con su identidad personal; de ahí que el alquiler o venta de dichas capacidades supone deshumanizar a la mujer.

Los defensores de la maternidad subrogada apoyan su postura sobre la base del derecho a la procreación, es decir, sobre el derecho a ser madre o sobre la libertad para decidir sobre el propio cuerpo. Pero, en realidad, ni una cosa ni otra permite afirmar la existencia de un supuesto derecho a vender el propio hijo por una cantidad de dinero o a comprar un niño por un determinada suma.

En definitiva, la maternidad subrogada degrada, de una parte,  a la mujer haciendo de ella una especie de máquina “reproductora” y de otra, la práctica de traer a un niño a este mundo para entregarlo por dinero a otras personas no respeta ni salvaguarda en absoluto su mejor interés y bienestar. Esta es una de las razones más fuertes para prohibir legalmente la maternidad subrogada o “vientres de alquiler” en todas sus formas. Seguiremos.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

 

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).