El Día del Señor

Mons. Celso Morga       Queridos fieles:

A propósito de una polémica surgida en los últimos días en los medios de comunicación social a raíz de la retransmisión de la Santa Misa por La 2 de TVE, quisiera recordaros, como pastor, la necesidad para una cristiana, un cristiano, de participar los domingos y las fiestas de precepto en la Eucaristía, a no ser que estemos excusados por una razón seria o dispensados por el propio párroco por una causa justa, como sucede normalmente con quienes siguen la Eucaristía a través de la televisión. Aunque hoy los pastores de la Iglesia no hagamos tanto hincapié en el precepto porque se estima más conveniente insistir en su participación apelando a la responsabilidad de cristianos adultos y a la necesidad espiritual que un cristiano coherente siente de participar de la Eucaristía al menos los domingos y fiestas más solemnes, el precepto de la Iglesia sigue vigente.

En el año 1998, san Juan Pablo publicó la Carta Apostólica titulada “Dies Domini” (el Día del Señor) sobre la santificación del domingo. “El domingo recuerda, en la sucesión semanal del tiempo, el día de la resurrección de Cristo. Es la Pascua de la semana, en la que se celebra la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, la realización en él de la primera creación y el inicio de la «nueva creación» (cf. 2 Co 5,17). Es el día de la evocación adoradora y agradecida del primer día del mundo y a la vez la prefiguración, en la esperanza activa, del «último día», cuando Cristo vendrá en su gloria (cf. Hch 1,11; 1 Ts 4,13-17)”.

San Justino, mártir del segundo siglo cristiano, en su primera Apología dirigida al emperador Antonino y al Senado, describía con orgullo la práctica cristiana de la asamblea dominical, que reunía en el mismo lugar a los cristianos del campo y de las ciudades. Cuando, durante la persecución de Diocleciano, sus asambleas fueron prohibidas, fueron muchos los cristianos valerosos que desafiaron el edicto imperial y aceptaron la muerte con tal de no faltar a la Eucaristía dominical. Es el caso de los mártires de Abitinia, en África, que respondieron a sus acusadores: “nosotros no podemos vivir sin la cena del Señor”.

Esto pido al Señor para los fieles de nuestra Archidiócesis: que ninguno sepa vivir sin la Eucaristía del domingo.

+ Celso Morga Iruzubieta

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
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Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.