Cristo: Luz en nuestras tinieblas

Mons. Eusebio Hernández           Queridos hermanos y amigos:

Los temas que nos presenta la liturgia de la palabra en estos domingos de Cuaresma del leccionario del ciclo A, anticipan lo que celebraremos en la Pascua. El domingo pasado, tercer domingo de Cuaresma, se nos presentaba como hilo conductor de las lecturas el tema del agua, así en la primera lectura (Éxodo 17, 3-7) se nos presenta al pueblo sediento en medio del desierto y en el Evangelio (Juan 4, 5-42) Jesús que pide agua a la Samaritana. El agua es un elemento fundamental en la celebración de la Pascua pues nos hace presente el Bautismo y nuestra incorporación a Cristo y a su Iglesia.

En este domingo aparece otro tema pascual, la luz. El Evangelio (Juan 9, 1-41) nos presenta el milagro de la curación de un ciego de nacimiento. Es el encuentro entre las tinieblas y la luz que es Cristo, como él mismo nos dice en el texto: Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.

El agua y la luz con sus dos realidades opuestas, la sed y la oscuridad, son los símbolos que quieren reflejar la existencia humana. Nos hacen presentes nuestras carencias y, a la vez, el don gratuito de Dios. Él no se mantiene indiferente ante nuestra sed ni ante nuestra oscuridad.

Si acogemos sus dones somos liberados de la sed y de la tiniebla y, así, recibimos el don de la fe que enciende nuestros corazones en la llama del amor de Dios y nos eleva a la dignidad de ser sus hijos.

Para que esto se cumpla en cada uno de nosotros, debemos aprovechar el tiempo que nos queda de la Cuaresma. El Papa, además de en su mensaje de Cuaresma que ya os comenté al iniciar este tiempo, nos recordaba en la catequesis de la audiencia del pasado miércoles de ceniza las actitudes que nos ayudan en este tiempo: La Cuaresma es un camino de esperanza: la esperanza de alcanzar la Pascua de Resurrección a través del desierto del ayuno y de la mortificación; un camino de fe, donde se experimenta la fidelidad del amor de Dios que no nos abandona nunca; un camino de penitencia, donde la salvación se realiza y se cumple a través de la respuesta libre del hombre; un camino de liberación de los ídolos del mundo, para llegar a la libertad de los hijos de Dios; un camino de victoria sobre las tentaciones, con la ayuda de la oración y de los Sacramentos.

Nuestra preparación para la Pascua no es otra cosa que vivir en espíritu de conversión; y es, como nos explica el Catecismo (1435): La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (Am 5,24; Is 1,17), por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23).

Vivamos con este espíritu las semanas que todavía nos quedan antes de la Pascua ya cercana.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.