¿Muros? No, solo puentes, siempre puentes

Mons. Francisco Cerro         Todavía recuerdo horrorizado las muchas veces que he contemplado el muro en Tierra Santa. Kilómetros de muro que separan y dividen. También los he visto en otros lugares y siempre me surge la misma pregunta: ¿MUROS? y siempre la respuesta es contundente. NO, SOLO PUENTES, SIEMPRE PUENTES. El papa San Juan Pablo II cuando contemplaba los muros en sus muchos viajes, siempre repetía lo mismo: construyamos puentes donde nos podamos comunicar, encontrar, dialogar y sobre todo ofrecernos unos a otros lo mejor que tengamos. Seamos prudentes, claro, pero no injustos y, menos aún, construyamos muros que nos recuerdan tantos ghettos, tantos aislamientos de los cuales siempre ha estado tentada la humanidad.

Es necesario volver a la cultura del encuentro, a la civilización del amor, a estrechar manos, a la lucha por la justicia, a construir puentes de entendimiento. Cuando se anuncian también en Estados Unidos muros inmensos, donde se divide y se sospecha de todos, uno dice que nuestra humanidad está enferma. Estamos perdiendo el sentido común. Volvemos a repetir historias que si no estaban superadas, deberían haberse superado hace mucho tiempo.

Es verdad que tener el corazón abierto tiene sus dificultades, sus peligros. Es verdad que la apertura del corazón, el crear puentes, la comunicación tiene también sus criterios, sus normas, pero la solución no son los muros, los aislamientos, la división entre ricos y pobres, buenos y malos, entre razas, entre los que piensan de una manera u otra. Tenemos que seguir apostando por la reconciliación, por el entendimiento, por la creación de puentes. Crear puentes de entendimiento en la sociedad, en los pueblos, en los barrios, en las comunidades. El aislamiento, las barreras conducen inexorablemente a todo tipo de muertes. Es volver a potenciar lo que no separa y lo que nos une que es inmensamente más.

Cuando construyamos muros tendremos que adiestrar cada vez más especialistas que los hagan respetar, tendremos normas cada vez más duras, hemos separado incluso familias que vivirán unos y otros en los distintos lugares del muro. Donde no se podrán encontrar ni siquiera los domingos para comer y compartir la mesa familiar.

Intenté una vez acercarme al muro de Belén (parece una cárcel sin techo) y enseguida vinieron los policías y se me quitaron las intenciones de tener una “reliquia” de lo que es capaz el corazón humano dividido. Tenía el deseo de rezar porque las guerras, los muros y el terrorismo desapareciesen de tal manera que se pudiese decir que ya no existen, y se estudia y se contempla solo en los viejos libros de historia porque los hombres no son tan estúpidos para seguir construyendo muros.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.