Cerca de Dios y de los hermanos

Mons. Atilano Rodríguez           El día 19 de marzo, festividad de San José, patrono de la Iglesia y del Seminario, todos los bautizados somos invitados a profundizar en la identidad de la vocación cristiana y de la vocación al presbiterado.  En ambos casos se trata de un regalo inmerecido que Dios nos hace para que experimentemos su amor, vivamos en su amistad y salgamos en misión para regalar el perdón y la misericordia de Dios a nuestros semejantes.

Este año, con el lema “Cerca de Dios y de los hombres”, se nos recuerda que el sacerdote ha de ser un contemplativo de la Palabra y, al mismo tiempo, un contemplativo de la vida del pueblo. Para actuar en nombre de Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia, los presbíteros son llamados de en medio del pueblo para actuar en todo momento con sus sentimientos, actitudes y comportamientos en la relación con el Padre y en el trato con los hombres.

La contemplación de Jesucristo y la acogida de sus enseñanzas nos invitan siempre a correr el riesgo del encuentro con el otro y a salir de nosotros mismos para descubrir los dolores y los reclamos de los hermanos. La verdadera fe en Jesucristo, que se hizo hombre para compartir nuestra condición humana en todo menos en el pecado, es inseparable del don de sí, del servicio a nuestros semejantes y de la entrega de la propia vida a todos, especialmente a los más necesitados. Esta opción por los pobres no puede ser nunca un peso o una carga, sino fuente de alegría y de identidad cristiana.

Los sacerdotes y quienes se preparan en el seminario para ejercer algún día el ministerio sacerdotal, cautivados y arrastrados por el amor incondicional de Jesucristo a todos los hombres, a los justos y a los pecadores, hemos de integrarnos de verdad en la vida del pueblo para ofrecer a cada persona la alegría del Evangelio, alegrándonos con los que están alegres, llorando con los que lloran y comprometiéndonos con ellos a la construcción de un mundo nuevo.

Vivir con estos criterios no resulta fácil en nuestros días. El individualismo en los comportamientos sociales, algunas propuestas culturales y el desprecio de la verdad, que experimentamos con cierta frecuencia en la convivencia diaria, nos invitan a prescindir de Dios y a desentendernos de la suerte de nuestros semejantes. Es más, en ocasiones, siguiendo los dictados del relativismo y del agnosticismo, se nos pretende imponer la mentira como norma de convivencia.

En este ambiente, Dios sigue llamando y muchos adolescentes y jóvenes escuchan su voz. A pesar de los condicionamientos sociales y familiares, algunos responden con generosidad y valentía a la misma. Otros, por el contrario, tienen miedo a comprometerse porque no han descubierto que la verdadera felicidad del hombre está en la entrega de la propia vida a Dios y a los hermanos.

Entre los que han respondido a la llamada del Señor, están nuestros seminaristas. Hemos de dar gracias a Dios por su testimonio creyente y hemos de pedir, por la intercesión de San José, que les ayude a renovar cada día su respuesta creyente. De este modo, con la entrega gozosa de sus vidas, podrán ayudarnos a permanecer en la comunión con Dios y en el servicio a los hermanos, recordándonos que cada persona es digna de nuestra entrega, no tanto por sus cualidades o por las satisfacciones que pueda brindarnos, sino porque es obra de Dios, objeto de su ternura y lugar de su presencia.

Con mi bendición, oremos especialmente por las vocaciones al sacerdocio.

 

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.