Religión en la escuela ¿Porqué?

Mons. Jaume Pujol          Desde muy pequeños, después de aprender las palabras papá y mamá, los niños dicen  «¿por qué?» La persona humana, desde muy joven, necesita respuestas a sus preguntas. Educar es en el fondo responder a las preguntas que nos hacemos, integrando dentro de nosotros una explicación coherente del mundo que nos rodea y de los anhelos y cuestiones que nos planteamos.

La tarea educativa es compleja, incluye muchos elementos, pero se puede decir que la misión específica de la educación sigue siendo la formación integral de la persona humana. Integral quiere decir que a los niños y a los jóvenes se les debe garantizar la posibilidad de desarrollar armónicamente, dentro de la escuela, las propias capacidades físicas, morales, intelectuales y espirituales.

La clase de religión, como cualquier otra asignatura, desarrolla todas las capacidades del alumno, así como las competencias propias, pero influye de manera poderosa en las capacidades morales y espirituales, tan necesarias para un desarrollo total de la persona. Sin esta asignatura, los alumnos estarían privados de un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal, que les ayuda a alcanzar una armonía vital entre fe y cultura.

La formación moral y la educación religiosa también favorecen el desarrollo de la responsabilidad personal y social, así como de las demás virtudes cívicas, y constituyen pues una relevante contribución al bien común de la sociedad. La clase de religión y moral católica es también cultura religiosa: enseña y profundiza en la cultura de nuestro país, en sus raíces cristianas.

Hay quien afirma que la religión es una cuestión de la vida privada de cada uno y debe situarse fuera de la escuela. Confunden la enseñanza escolar de la religión con la catequesis. Pero ambas no se identifican, aunque sí son complementarias. Hay aspectos iguales y hay otros que las diferencian. La enseñanza religiosa católica evalúa la adquisición de conocimientos, no la fe del alumno.

Si se quiere de verdad una educación integral, la enseñanza de la religión en la escuela es imprescindible. Es además un derecho que tienen los padres, primeros y principales educadores de sus hijos, que en la escuela se imparta una educación completa a sus hijos, también su dimensión religiosa.

En estos días se inicia en Cataluña el proceso de inscripción de los hijos en las escuelas y es el momento de elegir la clase de religión, ya que ésta es de libre elección. Les pido a los padres que piensen en la importancia de que sus hijos reciban en la escuela, sea cual sea su titularidad, una formación integral, y les pido que inscriban a sus hijos en la clase de religión.

 

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.