El Seminario menor, un estilo alternativo de vida al servicio de las vocaciones

No es un nostágico ‘revival’, sino una realidad necesaria para el cuidado de las vocaciones al ministerio sacerdotal. El Seminario Menor Metropolitano de Zaragoza, al servicio de las seis diócesis aragonesas, abrirá sus puertas en el próximo curso escolar 2017-2018.

Su objetivo es atender con excelencia a adolescentes y jóvenes que han sentido la vocación sacerdotal en una hora temprana. Todos aquellos ‘vocacionados’ que están cursando segundo ciclo de ESO o Bachiller tienen en el Seminario Menor el estilo de vida que necesitan.

Los niños descubren la vocación en medio de la vida familiar, entendida como iglesia doméstica.
Rompiendo mitos

No. Los seminarios menores no son algo del pasado. Siguen siendo necesarios y en muchos lugares están de moda. No hay más que asomarse a las estadísticas de la Conferencia Episcopal: de las setenta diócesis españolas, cuarenta y siete tienen seminario menor; veintitrés, no. Entre estas últimas, las de Aragón. Es verdad, no son los grandes seminarios de quinientos chavales de hace algunas décadas. Pero, sinceramente, ¿dónde hay quinientos chicos?

La realidad demográfica es tozuda. Sin embargo, las minorías requieren un cuidado especial. Esos pocos chavales, de esas pocas familias cristianas, en esas pocas parroquias-fermento, están llamados a vivir una existencia alternativa. Su ‘consciencia’ vocacional muestra una especial sensibilidad para la escucha íntima de la voz de Dios, de la voz de los pobres, de la voz de una sociedad que se ahoga en su propia suficiencia. Consciencia es capacidad de reflexión, relación, conocimiento-autoconocimiento-reconocimiento, escucha paciente y de intuición. El Seminario Menor es para personas con futuro y para el futuro de nuestras comunidades.

Seminario y familia

El chaval que entra al Seminario Menor lo hace porque quiere y, en este querer, compromete a su familia, a su parroquia, a su pueblo. El Seminario Menor ya no se puede concebir como una buena salida para una dificultad personal o familiar, sino como una posibilidad para el crecimiento real de una vocación.

Por eso los seminaristas no son ‘depositados’ en una institución que se preocupa de ‘todo’, sino que ‘conviven’ en una comunidad educativa en la que compañeros, formadores, profesores, familias, amigos, obispos, profesores de Religión, colegios religiosos, todos… se comprometen en el acompañamiento de personas que son un verdadero valor eclesial y social: son un tesoro.

La organización del Seminario Menor

El Seminario Menor Metropolitano de Zaragoza ya es una realidad y, en ella, se está trabajando: su equipo humano, sus instalaciones, el mejor colegio. De lunes a viernes, los seminaristas vivirán en él, los fines de semana son familiares y parroquiales.

El Seminario Menor está pensado para chicos de 3º y 4º de la ESO y de 1º y 2º de Bachillerato, pero también ofrece una forma de acompañamiento vocacional para los chavales del primer ciclo de la ESO: es el ‘Seminario Menor en Familia’. Estos chicos más jóvenes todavía viven en casa y, una vez al mes, tienen un fin de semana de convivencia en el Menor, para ir descubriendo la vocación sacerdotal y discerniendo una respuesta.

Parroquias, colegios, comunidades

La existencia de un Seminario Menor, querido por todos los obispos de Aragón y erigido en la sede metropolitana de Zaragoza, no excluye otras formas de acompañamiento vocacional. Al contrario, son necesarias para que el Menor sea nuevo, libre y fecundo. En particular los grupos de monaguillos -no pueden ser una ‘especie en extinción’-, los grupos vocacionales en parroquias y el acompañamiento por parte de religiosas y religiosos en las escuelas católicas siguen siendo imprescindibles para que la experiencia del Seminario Menor sea imagen de la comunión eclesial de los carismas y los ministerios.

(Archidiócesis de Zaragoza)

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