Cerca de Dios y de los hermanos

Mons. Francisco Pérez           Se acerca una de las fechas más entrañables de nuestro calendario diocesano, el Día del Seminario, que celebraremos el próximo 19 de marzo, aunque la prevalencia del Domingo de Cuaresma nos obligue a trasladar al lunes la solemnidad litúrgica de San José.

Nos invita el lema de este año a mirar al sacerdote como el hombre cercano a Dios y a los hermanos y a valorar su misión y entrega en esta clave de cercanía. Siempre nos ha presentado la teología del ministerio sacerdotal al sacerdote como hombre de Dios y hombre para los demás, “puente” entre Dios y los hombres, como prolongación de ese único pontífice, sumo y eterno sacerdote, Jesucristo, que al hacerse hombre ha unido las dos orillas, el cielo y la tierra, y ha abierto el camino de la reconciliación de Dios con los hombres y de éstos entre sí.

Este aspecto se hace más significativo en nuestro tiempo, cuando una cultura del desarraigo “arranca” a las personas de las raíces más fecundas que hacen posible el desarrollo de una auténtica humanidad: Dios, los lazos familiares, los lazos vecinales y sociales… El hombre contemporáneo, que aspira a convertirse en criterio último de la existencia, arrastrado por el sueño de una libertad absoluta, emancipada de todo vínculo, se encuentra a menudo en una profunda soledad y desconcierto. Y, de maneras muy diversas, a veces sin capacidad de expresarlo, siente la nostalgia de la comunión con los demás y con el Dios que es fundamento de todo y fuente de la vida verdadera. El imparable desarrollo de los medios de comunicación y de las redes sociales, lejos de propiciar esa comunión, frecuentemente pone más en evidencia el desvalimiento en el que se encuentran las personas: la desbordante información, la multiplicación de contactos no son capaces de responder a la necesidad de comunión y comunicación profunda.

En este contexto se hace más necesaria que nunca la labor del sacerdote, que es hombre de comunión y cercanía, hombre de unión con Dios y con los hermanos. El Papa Francisco alude con frecuencia a ese núcleo de nuestra fe cristiana que es el misterio de la ternura y la cercanía de Dios. El descubrimiento de este misterio lleva al sacerdote a “correr para llevar la buena noticia de la cercanía de Dios a una humanidad que no puede esperar y que tiene sed de justicia, de verdad y de paz” (Audiencia del 14 diciembre 2016). Y es que en el corazón del sacerdote no caben falsas dialécticas; en el fondo, la cercanía con Dios y la cercanía con los hombres son dos caras de una misma moneda:

En efecto, “para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene, pero allí mismo, si no somos ciegos, empezamos a percibir que esa mirada de Jesús se amplía y se dirige llena de cariño y de ardor hacia todo su pueblo. Así redescubrimos que Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado. Nos toma de en medio del pueblo y nos envía al pueblo, de tal modo que nuestra identidad no se entiende sin esta pertenencia” (Evangelii gaudium, 268).

Invito a todos para que recemos por las vocaciones al sacerdocio en todas las parroquias, movimientos, asociaciones, grupos de fe, familias y vida consagrada. Es urgente que promovamos las vocaciones y con insistencia rogar al Dueño de la mies que abra los corazones de los jóvenes para seguir a aquel que, como Maestro, nos enseña el camino de la paz y del amor tan necesario en nuestro tiempo donde el género humano se juega su futuro. Las crisis se superan con corazones generosos que se entregan a la causa mejor: el reino de Dios.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).