Cerca de Dios y cerca de los hermanos. Día del Seminario

Mons. Manuel Herrero           Para empezar diré que tenemos tres seminaristas mayores.

nbsp;Tenemos perspectivas de futuro. En diversas situaciones no dejo de proponer a los adolescentes y jóvenes la pregunta sobre la vocación. Algunos me han dicho que sí, otros que no saben, otros que no y, otros me dicen que nunca se lo había preguntado nadie o que no lo han pensado, pero que lo pensarán. Actualmente hay un grupo pequeño al que estamos acompañando algunos sacerdotes para ayudarles a discernir su vocación y la respuesta. Tenemos, además, la perspectiva de futuros diáconos permanentes, casados y no casados.

Hay muchas personas, laicos, laicas, monjes y monjas, religiosos y religiosas, miembros de vida consagrada y sacerdotes que todos los días oran y piden al Dueño de la mies que mande obreros a su mies, y Dios, que no es sordo, sin duda escucha y escuchará.

Muchos jóvenes nobles y generosos en la sociedad palentina buscan su futuro y su felicidad no sólo pensando en ellos sino en los demás, especialmente en los más necesitados, que saben o intuyen que han venido a este mundo llamados por Dios para crecer como personas, trabajar para los demás y para sí, ser felices en el matrimonio, en la soltería, en el servicio eclesial, político, sindical, social y cultural y hacer un mundo más humano, justo y fraterno. Debemos ayudarlos a caer en la cuenta de que puede ser que Dios les llame al amor y a la vida sirviendo como diáconos o sacerdotes y contribuir así a anunciar la alegría del Evangelio y que otros y ellos mismos sean felices.

¡Qué bonito e interpelante es el lema de este año! Dice: “CERCA DE DIOS Y DE LOS HERMANOS”!

Todos los cristianos estamos llamados a distinguirnos por estar cerca de Dios y de los hermanos, especialmente de los pobres y necesitados, compartiendo lo que somos y tenemos.

Queremos estar cerca porque amamos a Dios y a nuestro hermano, porque Dios está cerca de nosotros, en Él nos movemos, somos y existimos; estar cerca porque su amor nunca nos abandona y, aunque nosotros le demos la espalda, siempre espera nuestra vuelta para abrazarnos y hacer fiesta; comparte alegrías y penas, salud y enfermedad, vida y muerte; estar cerca porque el Espíritu Santo mora, habita en nosotros y nos hace sentir su compañía, amor, alegría, consuelo y aliento que despierta esperanza de un mundo nuevo.

Los diáconos y sacerdotes somos los que, siguiendo el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor y en comunión con Él, después de escuchar su voz y responder a su llamada y confianza, queremos estar cerca de los hermanos para hacerles sentir y experimentar, no sólo saber, por medio de nuestros encuentros y servicios, que Dios ama, acoge y acompaña a todos y a cada uno, con nuestro nombre, apellidos y circunstancias, que no abandona nunca, que busca siempre nuestro bien temporal y eterno.

El Seminario es una institución diocesana donde se forman, viven y conviven, estudian, aprenden, oran y celebran fraternamente, en un ambiente de la familia eclesial, los que, siguiendo la llamada de Jesús y estando “CERCA DE DIOS”, quieren estar y gastar su vida como Él “CERCA DE LOS HERMANOS”.

Entonces, ¿Cómo sentir con el Seminario y ayudar a los seminaristas presentes y futuros? Señalo cuatro modos: Primero: orando al Padre para que despierte las conciencias de nuestros jóvenes, escuchen la llamada de Jesús que invita a ir hacia Él y se planteen su vida desde la cercanía a Dios y a los hermanos. Segundo: siendo todos nosotros cristianos ejemplares, que estamos cerca de Dios y de los hermanos; que esto se note, sea visible e interpelante para gozo nuestro y de todos. Tercero: hablando y proponiendo la vocación al diaconado y al sacerdocio como un camino para ser feliz y hacer felices a los demás, a nuestros hijos, nietos, amigos, compañeros, a los niños y jóvenes. Y cuarto: colaborando con el Seminario con el interés, el afecto y con nuestra aportación económica en la colecta del Día del Seminario el Domingo 19 de marzo. Así ayudaremos en la formación de los presentes y futuros seminaristas y en las actividades que se realizan desde la Pastoral Vocacional y Juvenil.

+ Manuel Herrero Fernández, OSA.

Obispo de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.