Seguir a Cristo que es la luz es lo mismo que quedar iluminado

Mons. Eusebio Hernández             Queridos hermanos y amigos:

Las lecturas de este segundo domingo de Cuaresma nos proponen una serie de actitudes que deben mover la vida del cristiano para hacerla más auténtica y plena. Me centro en la primera lectura que hoy escuchamos (Génesis 12, 1-4a),en ella se nos invita a tener una actitud de salida. Abrahán escucha la voz de Dios que le invita a salir de su tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré.

Para Abrahán, Dios no es sólo una idea o un concepto, es quien le habla y le llama y de quien tiene una experiencia. Él, a su vez, se fía absolutamente de Dios. Por eso la fe de Abrahán es modelo de la fe, una fe auténtica y firme. No tiene miedo de seguir lo que Dios le pide, lo hace con una absoluta confianza. Es un hombre completamente abierto a Dios.

Para nosotros salir, escuchando el mandato de Dios, no significa dejar nuestra tierra, nuestra familia o nuestras ocupaciones, pero sí que es descubrir que en nuestra vida muchas cosas tiene que cambiar, ya lo señalaba comentando el mensaje de Cuaresma del papa Francisco los domingos pasados. Sobre todo de nuestras actitudes egoístas y soberbias que nos encierran en nosotros mismos, cerrando nuestro corazón a los demás.

El Catecismo une la figura de Abrahán a la de la Virgen María: Obedecer en la fe es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. De esta obediencia, Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma. (Catecismo 144)

Pero, para que se dé esta obediencia en la fe es necesario escuchar la voz de Dios – lo ha hecho Abrahán y María- , como nos dice la oración colecta de la Misa de este domingo: tú nos has mandado escuchar a tu Hijo, el predilecto. Escuchar la voz de Cristo producirá en nosotros dos frutos: alegrarnos con el gozo interior de su palabra, y, a la vez, purificarnos con ella.

Ante estos dos personajes, Abrahán y la Virgen María, podemos pensar que nosotros estamos muy lejos de ellos y de su gran fe; y en parte, estamos en lo cierto. Pero sus actitudes ante Dios sí que pueden ser las mismas.

Fundamentalmente podemos hacer lo que hicieron Abrahán y María: creer que Dios puede hacer lo imposible y que nada es demasiado difícil para Dios. Si de un anciano, como era Abrahán, y de una jovencita, como era María, el Señor hizo grandes cosas, también en nosotros puede hacer grandes obras.

Necesitamos creer en el poder y en las promesas de Dios, sin dudar. Necesitamos creer y estar dispuestos a obedecer voluntariamente a Dios, salir de este mundo y apartarnos del pecado, como nos dice el Papa en su mensaje de Cuaresma.

Un santo padre de la Iglesia, San Ireneo, cuando nos habla del seguimiento de Cristo nos dice:no nos mandó que lo siguiéramos porque necesitase de nuestro servicio, sino para salvarnos a nosotros mismos. Porque seguir al Salvador equivale  a participar de la salvación y seguir a la luz es lo mismo que quedar iluminado.

Prosigamos, pues, este camino luminoso que es la Cuaresma, abramos nuestro corazón a su llamada y pidamos que su misericordia venga sobre nosotros (Salmo 32).

Con todo afecto os saludo y bendigo.
+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 233 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.