Desierto, prueba y conversión

Mons. Àngel Saiz Meneses Hemos comenzado una nueva Cuaresma, una nueva oportunidad para reflexionar sobre nuestra vida, especialmente sobre nuestra relación con Dios y con los demás.

Un tiempo propicio para renovar la vida de fe y para seguir adelante en el camino de conversión personal, pastoral y social. El Evangelio de hoy presenta a Jesús en el desierto, lugar del silencio, de la austeridad; donde el ser humano está más carente de apoyos materiales y resulta más fácil apuntar a lo esencial considerando las preguntas fundamentales de la existencia; en definitiva, donde es más fácil el encuentro con Dios. El desierto es también el lugar de la soledad y de la prueba. Jesús va al desierto y será tentado con la intención de que se aparte del camino indicado por el Padre para seguir otros senderos más cómodos. La Cuaresma es un tiempo oportuno para revisar la propia vida y comprobar la situación de nuestra escala de valores y el lugar que Dios ocupa en ella. Reflexionar sobre las tentaciones que Jesús soporta y vence en el desierto es una invitación a superar las tentaciones que nos acechan en el camino. El objetivo de toda tentación es apartar a Dios del centro de la vida, es organizar el mundo sin Dios, o considerándolo como algo irrelevante, es que nos fijemos únicamente en las realidades más prácticas y materiales. La tentación se nos presenta a menudo bajo apariencia ética, es decir, no invitando directamente a hacer el mal, sino más bien a ir abandonando lo intangible para centrarnos en lo que de verdad es real, lo que se puede palpar materialmente, en definitiva, en el poder, la gloria y el pan material. Ante estas realidades tan constatables, las cosas de Dios parecen ciertamente más difusas, como algo secundario de lo que se puede ir prescindiendo (cf. Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, pp. 37-55). Convertirse significa entonces poner a Dios en el centro de la vida, seguir a Jesús de manera que el Evangelio sea la guía concreta, no utilizar la religión en provecho propio; significa reconocer que somos creaturas, que dependemos de Dios. Y esto tiene como consecuencia que nuestros criterios de actuación se han de iluminar desde la Palabra de Dios. Vivir como cristianos no es fácil, aunque formemos parte de una sociedad cuyas raíces son cristianas y seguramente hayamos sido formados en una familia o en una escuela cristiana. Es preciso reafirmar la opción vital de ser cristiano en medio de una cultura secularizada y del juicio crítico de muchos de nuestros contemporáneos; es necesario renovar y alimentar cada día nuestra fe, porque nos toca vivir contracorriente. Será preciso mantenerse firmes en la defensa de opciones que muchos consideran superadas en temas relativos a la familia y a la vida, a la libertad de educación, o al bien común en todas sus formas. La tentación de esconder la propia fe para no entrar en posibles conflictos estará siempre presente. El tiempo de Cuaresma es tiempo de ejercicio, de conversión, de reavivar la fe. La oración, el sacrificio y el compartir es lo que la Iglesia nos aconseja. Necesitamos oración, silencio y desierto. “Es necesario pasar por el desierto y vivir en él para recibir la gracia de Dios; allí es donde nos vaciamos, donde arrojamos de nosotros todo cuanto no es Dios (…) Es un tiempo de gracia, un período por el cual necesariamente ha de pasar el alma que quiere producir frutos.” (Beato Charles de Foucauld). + Josep Àngel Saiz Meneses Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.