Hacia la luz Pascual

Mons. Francisco Simón Conesa Queridos diocesanos:
Iniciamos la Cuaresma y con ello emprendemos un camino que iremos realizando juntos como Iglesia y
que nos ayudará a preparar la celebración de la Pascua del Señor.

La Cuaresma es un itinerario que vivimos tanto personal como comunitariamente y que tiene como meta vivir con gozo la Resurrección del Señor. En la tradición de la Iglesia se compara al Éxodo de Israel, es decir, su paso de la esclavitud de Egipto y su deambular por el desierto hasta la tierra de promisión. Se la compara, también, al camino que Jesús realizó en el desierto, donde fue tentado durante cuarenta días. En la liturgia de Cuaresma daremos gracias al Padre porque “en nuestro itinerario hacia la luz pascual, seguimos los pasos de Cristo, maestro y modelo de la humanidad reconciliada en el amor” (Prefacio V).

Es un itinerario que debe emprender cada uno de nosotros con el fin de acercarnos más a Jesucristo, de seguirle con más entrega y crecer en el amor a Él. Es un camino interior, que se realiza en nuestro corazón y en nuestra conciencia. Conocemos los medios para ello: incrementar los ratos de oración, leer con más asiduidad la Sagrada Escritura, dar limosna a los más pobres, crecer en la caridad, esforzarnos por dominar nuestros deseos… A través de todos estos medios vamos adquiriendo fuerzas para romper las ataduras que nos mantienen lejos de Jesucristo. Pero este camino lo hacemos también unos junto a otros, como Iglesia. Unidos a otros cristianos nos preparamos para celebrar los misterios santos. Juntos hemos recibido la ceniza, como signo de nuestro deseo de conversión, y juntos iremos escuchando la Palabra de Dios durante estos domingos, que nos invitará a proseguir ese camino. Sería bueno que, además de la Misa dominical, participáramos en otras actividades que nuestras parroquias prepararan como son las celebraciones penitenciales, las charlas cuaresmales, las celebraciones de oración o en otras iniciativas. Esto nos ayudará a entender que la Cuaresma es un camino también comunitario.

Es tiempo, pues, de que nuestra Iglesia de Menorca inicie un nuevo éxodo. Cada uno de nosotros y
cada una de las comunidades cristianas de nuestra isla ha de disponerse para vivir un itinerario
interior, cuya meta –se dice en la liturgia- es que renovemos nuestra vocación de ser pueblo
de la alianza, que ha sido convocado para bendecir el nombre de Dios, escuchar su Palabra y
experimentar con gozo sus maravillas (Prefacio V de Cuaresma).

A los peregrinos que marchan a Santiago de Compostela se les dice: ¡Buen camino! Pues esto mismo
os deseo yo: que tengamos un buen camino cuaresmal; y que después, celebremos juntos el gozo
inmenso de la Pascua.
† Francisco Simón Conesa Ferrer,
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.