¡Disfrázate de ti mismo!

Mons. Ángel Pérez Pueyo ¡Carnaval, carnaval…! Ha sido la expresión más tarareada durante estos días. La gente anhela la fiesta, la diversión, la alegría, el descanso… para evadirse de la rutina cotidiana tan estresante y esclavizadora como servil y deshumanizante.

Se busca cualquier pretexto para organizar una celebración, la mayoría de las veces «enlatada», donde el objetivo no es otro que desinhibirse por unas horas de la realidad, llegando incluso hasta la despersonalización del propio individuo. Tal vez porque ignoren o no les interese conocer que la verdadera alegría brota del interior de uno mismo.

Perdona mi osadía si durante estos días te invito a «disfrazarte de ti mismo» con el único deseo de que llegues a descubrir cómo la fuente de la alegría auténtica nace de tu propio corazón. Y, aunque pueda parecerte paradójico, no te lo quites si quieres celebrar con emoción contenida la fiesta de la vida.

La vida que Dios te regala es celebración, fiesta y bendición. Los mismos sacramentos, que visibilizan los siete momentos cruciales de la vida: nacer, crecer, madurar, optar, rectificar… son una verdadera celebración. Ni siquiera el viático, la comunión a los enfermos, es concebido como un sacramento de muerte, sino como fortaleza para el paso, para el camino… Y la misma unción, que tanto nos cuesta ofrecer a nuestros ancianos o enfermos, porque seguimos creyendo que es presagio de muerte, sacramento de moribundos, se halla encuadrado en la celebración de la fortaleza de la vida frente al debilitamiento causado por la enfermedad o la edad. O el sacramento de la reconciliación, que nos libera de las múltiples esclavitudes y nos devuelve la verdadera alegría.

A la fiesta de Jesús han sido invitadas todas las personas, especialmente las que se hallan más perdidas, las que no tenían cabida en otras fiestas de la tierra, las personas marginadas por el signo del pecado o de la enfermedad o el miedo a la muerte: tullidos, leprosos, publicanos, prostitutas… Para todas estas personas, a partir del encuentro con Jesús, la vida empieza a ser lugar de fiesta, campo de ilusión y de plegaria, de sorpresa y gratitud y esperanza. Esta fiesta consiste en la memoria de la liberación obtenida el año de gracia que con su presencia y acción acontece en el mundo.

El miércoles de ceniza, al inicio de la cuaresma, nos ha servido como punto de inflexión para poder afrontar durante este tiempo de gracia que el Señor nos ha regalado cuál es el «área ciega», oculta, frágil, vulnerable de nuestra propia vida y redescubrir, una vez más, nuestra condición de hijos muy amados de Dios y recuperar nuestra dignidad perdida. ¡No hay nada que produzca más gozo que saberse y sentirse amado y perdonado por Aquel que te creó! Y estallar de gozo en la celebración de la vigilia pascual.

La cuaresma es una llamada a renovar la conversión. Dicha conversión supone una continua invitación de Dios al hombre para que entre en comunicación íntima con Él. Y esto a veces nos exige:

Cambiar de rumbo, es decir, de conducta para encontrarse realmente con Dios en los hermanos.
Cambiar de actitud, es decir, de ideas y criterios.
Ambas realidades indican una revolución total del hombre, un retorno integral a Dios: del ser y del actuar. Supone un cambio pleno de toda la persona. La conversión debe llegar a lo más íntimo del hombre. Y allí recobrar la alegría interior. Y hacer de la vida una auténtica fiesta.

Lo que Dios busca y espera de nosotros es que nuestro santuario interior, la conciencia, sea habitada por Dios. Es la respuesta positiva que el hombre da a la invitación que procede de Dios. Convertirse es escuchar la llamada y seguirla por encima de todo, como hizo Abrahán o como hicieron los primeros discípulos de Jesús. Es encontrar el tesoro y venderlo todo por adquirirlo.

Los medios que la Iglesia propone para vivir esta conversión son la oración, la lectura de la Palabra de Dios, el ayuno y la caridad. Te invito a rezar durante esta cuaresma con el evangelio de cada día. Te ofrezco, además, algunos actos de caridad sencillos que el Papa Francisco nos ofrece, uno para cada semana de cuaresma: 1) Sonreír al otro; 2) Dar las gracias aunque no tuvieras que hacerlo; 3) Saludar con alegría a las personas que ves a diario; 4) Ayudar sin que te lo pidan a quien pueda necesitarte; 5) Limpiar lo que uses en casa. Y te insto, como insinúa el Papa, a que ayunes de quejarte; de entristecerte; y de pronunciar palabras inútiles. Llénate de silencio y de escucha a los demás… Y toda tu vida se llenará de paz y alegría. Será una verdadera celebración.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
Acerca de Mons. Ángel Pérez Pueyo 112 Articles
- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.